¡Yo también quiero esa casa! Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
Hugo lleva una canasta con mangos para su tía. De pronto mira hacia arriba. ¡Una casa sobre pilotes, más alta que un árbol! —¡Yo quiero esa casa! —dice Hugo—. Allá arriba nada te molesta. ¡Ni los perros ni el lodo!
Pero Hugo sigue su camino con los mangos. Entonces le llega un olor. ¡Comida caliente y crujiente sobre una mesa! La tienda también es la casa de la tendera. La tendera sonríe. —¿Tienes hambre? —pregunta. —¿Tú vives aquí y también comes aquí? —dice Hugo—. ¡Yo quiero esa casa!
Hugo dobla la esquina y se queda quieto. Cinco niños corren debajo de una casa enorme. Un adulto vigila desde una banca. Una mascota duerme en medio del alboroto. —¡Cuántos niños! —dice Hugo—. ¡Yo quiero esa casa! Una casa así está llena de juegos.
La canasta ya pesa. Pero Hugo mira algo hermoso bajo el sol. ¡Fruta! Montañas de plátanos, sandías y piñas. La frutera sonríe orgullosa detrás de su puesto. Además, un niño pasa en bicicleta y saluda. —¿Tú tienes toda la fruta? —pregunta Hugo—. ¡Yo quiero esa casa!
El camino entra a la ciudad. Las casas están apiladas unas encima de otras. En una ventana alta, una mujer cose con su máquina. Un niño observa cada puntada. Unas prendas cuelgan de un perchero. —¿Tú puedes hacer ropa así, la que tú quieras? —pregunta Hugo—. ¡Yo quiero esa casa!
Entonces llega un rugido de motor. Sale de un garaje debajo de una casa. Adentro, un hombre arregla una motocicleta enorme. Afuera, un niño rueda una llanta y un perro mira feliz. —Una motocicleta dentro de tu casa —dice Hugo—. ¡Yo quiero esa casa también! ¡La quiero más que todas!
Después el camino termina y empieza el mar. ¡Una casa flota sobre el agua! Tiene techo y porche. Tres niños están en la cubierta. Uno cuelga una red de pescar. Otro descansa en la orilla del porche. Un botecito se mece a un lado. —¡Eso no es justo! —grita Hugo—. ¡Puedes pescar desde tu cuarto! ¡Yo quiero esa casa!
—Cada hogar es especial —dice la maestra, y señala el pizarrón con su puntero. Hugo está sentado en su pupitre. Los mangos ya están con su tía. En el pizarrón hay fotos: la casa sobre pilotes, la casa que flota y también la casa enorme. —¿Qué hogar quieren ustedes? —pregunta la maestra. Cada mano apunta a una foto distinta.
—¿Y tú, Hugo? —pregunta la maestra—. ¿Cuál es tu favorito? Hugo mira cada foto. La casa alta, la tienda, la casa llena de niños, el puesto de frutas, la casa que flota. —Fácil —dice Hugo—. Yo quiero esa. Y esa. Y esa. ¡Y esa y esa! Todo el salón ríe. Pero la verdad, todos sienten justo lo mismo.