¿Y si mezclamos los tres? Nivel 74
Palabras de Práctica
Sinónimos y antónimos: palabras con significado igual u opuesto; ampliación de vocabulario.
Tres dinosaurios bajan del cielo como tres cohetes brillantes. Yeyo es el dinosaurio rojo. Yoli es la amarilla. Yuli es el azul. Los tres tienen una tarea muy importante: ¡pintar el vecindario! Allá abajo todo es gris. Las casas son grises. Los árboles son grises. Los tejados son grises. —¡A pintar! —grita Yeyo.
Yeyo aterriza primero. Claro, él siempre quiere ser el primero. —¡Soy rojo! —ruge Yeyo, y la lava arde y crepita a su lado—. ¡Soy el color del fuego! ¡Del atardecer! ¡Del peligro! Soy el color más importante del mundo. Yeyo saca músculo. Nadie le pide que saque músculo. Pero él lo saca igual.
Yoli aterriza en un rayo de sol. Sonríe tanto que se le cierran los ojos. —Soy amarilla —dice contenta—. Soy el sol y las flores y las mariposas. ¡Soy todo lo alegre, alegre, requetealegre! Una mariposa se le posa en la nariz. Yoli ríe. Otra mariposa se le posa en la cola. Yoli ríe todavía más.
Yuli entra en un lago fresco y cristalino sin salpicar ni una gota. —Soy azul —dice en voz baja—. Soy tranquilo. Soy sereno. Y soy el único que lee las instrucciones. Levanta un dedo. —Regla número uno: los colores se mezclan de dos en dos. Regla número dos: No. Mezclar. Los. Tres.
Pero Yeyo no escucha. Ya aprieta un tubo de pintura roja y lanza un chorro por todo el cielo. —¡Atrapa esto! —grita. Yoli estira los dos brazos y sonríe de oreja a oreja.
¡Plaf! El naranja estalla sobre ellos, gigante y cálido. Yeyo y Yoli miran hacia arriba con la boca abierta. —¡Naranja! —gritan los dos. —¡Hicimos un color nuevo! —festeja Yoli, dando saltitos. Yeyo saca pecho.
—Me toca —dice Yuli. Lanza una mancha azul, bien apuntada, que vuela por el aire. Yeyo salta a atraparla con una sonrisa enorme llena de dientes. —¡Allá voy!
¡Plaf! Una nube morada enorme se abre sobre ellos, espesa y gloriosa. —¡Morado! —grita Yeyo. —Es un morado cálido, porque usaste demasiado rojo —dice Yuli—. Con más azul queda más frío y más lindo.
—¡Nos toca! ¡Nos toca! —Yoli agarra a Yuli del brazo. Una mancha amarilla y una mancha azul giran juntas en el aire. Yoli abre bien los brazos. Yuli estira su largo cuello hacia arriba, con los ojos enormes. —Ay —susurra Yuli—. Ay, esto va a ser precioso.
¡Pum! El verde estalla por todas partes. Verde como las hojas. Verde como las ranas. Verde como la selva después de la lluvia. —¡Verde! —festeja Yoli—. ¡Es como si el sol y el agua tuvieran un bebé! Yuli sonríe de verdad.
—Oigan —dice Yeyo despacio—. ¿Y si mezclamos… los tres? A Yuli se le abren los ojos como platos. —¡No, no, no! ¡La regla! ¡No mezclen los tres! Yeyo sonríe. Yoli sonríe. Los dos levantan sus tubos de pintura. Y el tubo de Yuli… también sube.
Lo hacen. El rojo, el amarillo y el azul chocan en el cielo, y el mundo entero hace ¡pum! Todos los colores estallan sobre el vecindario. Colores que ni siquiera tienen nombre llueven sobre los tejados, los árboles y las casitas. Hasta un gato pequeño mira desde una casa. Los tres dinosaurios se quedan en medio de todo, mirando hacia arriba con la boca abierta. —Rompimos la regla —susurra Yuli—. Y es lo más hermoso que he visto en mi vida.
Yeyo patea y baila por todo ese glorioso desastre salpicado de pintura. Yuli se asoma desde lo alto, con los ojos muy abiertos. No lo puede creer. —Bueno —dice Yoli, con pintura goteándole de la nariz—. ¿Mañana a la misma hora? —Claro que sí —dice Yeyo. Yuli abre la boca para decir algo sensato. La cierra. Sonríe. —Yo traigo pintura de más.