¿Volará mi cometa? Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
Toda la semana cayó lluvia contra mi ventana. Toda. La. Semana. Cada mañana pegaba la nariz al vidrio. —Vamos, sol —dije bajito. Hoy las nubes se abrieron. Salí antes de atar mis zapatos. Mi cometa, por fin, iba a volar.
Toda la calle ya estaba afuera. ¡Cometas por todas partes! Una era un monstruo verde con dientes. Otra era un pez con brillo. —Son buenas —dije, con la mano sobre mis ojos—. Pero ninguna tiene una reina trol. Mi cometa tenía un plan secreto. Primero, te cuento.
Regla número uno: los lados de una cometa deben ser iguales. Muy iguales. Medí un lado. Medí el otro. Después medí otra vez. Si un lado queda más largo, ¿sabes qué pasa? La cometa gira, baja de nariz y ¡plaf! No, gracias.
Empecé con muchos dibujos. Después junté papel, cinta, goma y más cinta, porque la cinta siempre es útil. Con mi lápiz hice las formas. Luego corté con cuidado. Papel, no madera. Ni metal. Ni ladrillos. ¿Un ladrillo vuela? Quizás... no.
Después vino el hilo. Lo puse por mi cuarto, por el pasillo y por la cocina. Pasó junto a la planta grande y casi llegó a la puerta. —¡Este hilo no se acaba nunca! —grité. Más hilo, más cielo. Mi cometa iba a subir alto, alto.
Ahora venía la mejor parte: la reina trol. Subí al techo, alcé la cometa y el viento la tomó. Allí estaba su cara: ojos grandes, sonrisa más grande y corona de oro. —Tu trabajo es volar más alto que todas —le dije. La reina sonrió.
La cometa bajó. Ay, no. Fue a la izquierda. Fue a la derecha. Casi podía tocarla. —¡No, no, no! Entonces llegó una ráfaga. La cometa subió como flecha: sobre los techos, sobre el monstruo, sobre el pez. Yo salté. —¡Vamos, reina trol, vamos!
Y se fue. Subió tan alto que era un rombo amarillo en el atardecer. Su corona y sus cintas rosadas bailaban con el viento. La reina de todo el cielo. ¿Tú también quieres hacer una cometa? Junta papel, palitos y un hilo muy largo. Dibuja algo valiente. Después, mira qué pasa.