¡Un invento para el sol! Nivel 58
Palabras de Práctica
Combinaciones mb y nv: siempre mb (nunca mv) y siempre nv (nunca nb).
Lina mira el cielo de su pueblo. El humo de la fábrica lo cubre todo y el ambiente huele feo. Hasta los perros pasan por el camino sin mirar el cielo gris.
—Papá, ¿el cielo siempre es así? —pregunta Lina. —No —responde Papá—. El sol es calientito y dorado, pero el humo lo cubre. Ambos quieren ver el sol. Y Lina arma un plan.
Lina sube hasta la cumbre de la colina. Allá arriba el humo se hace delgado. ¡Y un rayo de sol le da justo en la cara! —¡Estás ahí, sol! —grita Lina—. ¡Yo lo sé!
Lina entra al taller de Papá. Hay herramientas y madera por todo el suelo. —Tengo un invento —dice—. Voy a construir un avión y subir por encima del humo. Y mete engranaje tras engranaje en un armazón de madera.
El avión despega de la colina como un cohete. Pero un ala tiembla, la otra también, ¡y el avión entero se desarma! Lina queda colgada de una rama. —Bueno —dice—. El próximo avión sale mejor.
Esta vez Papá ayuda. Pone alas más grandes y Lina ajusta cada engranaje. La hélice gira suave, sin temblar. —¿Crees que vuela? —pregunta Papá. —Solo hay una manera de saber —dice Lina.
Medio pueblo sale a mirar. —Ese avión se va a caer —susurra un hombre. Pero Lina no siente miedo. Se sube al asiento y Papá le da un casco. —No vuelvas sin el sol —dice.
¡La hélice ruge y el avión despega! Lina vuela de verdad. Saluda a la multitud y Papá salta de alegría. Después Lina apunta la nariz del avión hacia arriba. Sube y sube, deja atrás el humo y la sombra gris, hasta que…
Lina atraviesa las nubes y entra en una luz dorada. ¡Ahí está el sol! Es Ciro, un sol enorme con cara redonda. —¡Por fin! —grita Ciro—. ¡El humo de la fábrica bloquea mis rayos! Tienes que enviar mi mensaje al pueblo: hay que limpiar el ambiente.
Lina vuela a casa y aterriza en medio del pueblo. —¡Conozco al sol! —grita—. ¡Su nombre es Ciro y el humo lo bloquea! ¡Hay que limpiar todo! Los vecinos cavan y limpian el río. También siembran árboles. Y el humo se hace delgado.
Una mañana, Ciro logra pasar entero. Su luz cálida envuelve el pueblo. —¡Ahí están! —grita Ciro desde el cielo. Los niños corren a la playa. Papá pone una mano en el hombro de Lina. —El sol vuelve por ti.
A la mañana siguiente, Lina está junto a un avión nuevo, con el casco puesto. —Hay otros pueblos con cielos grises —dice—. Ellos también quieren su sol. Papá sonríe y apoya las manos en el avión. —Entonces ve y cuenta la noticia. Lina agarra la hélice y sonríe. Tiene un sol que llevar.