¡Solo una siestecita! Nivel 62
Palabras de Práctica
Palabras graves: práctica para distinguir cuáles llevan tilde y cuáles no.
¡Cri! ¡Cri! ¡Cri! Pupo bosteza junto a su arbusto favorito. Un bostezo grande, grandote y baboso. Cierra un ojo. Cierra el otro ojo. ¡Cri! ¡Cri! —¡Ya, basta! —dice Pupo—. Solo necesito una siestecita. ¡Una! ¿Quién hace tanto ruido?
Pupo baja el hocico hasta el suelo y olfatea. Snif, snif. Su nariz es útil, pero no es fácil encontrar al cantor. —Te voy a encontrar —dice Pupo—. Y te voy a pedir, muy amable, que pares. Revisa un arbusto. Nada. Revisa otro. Nada. Pero el cri cri suena cada vez más fuerte. ¡Cri! ¡Cri!
Pupo cruza la hierba alta y choca de frente con Trompa. —¡Ajá! —dice Pupo—. ¡Eres tú! ¡Tú eres el cantor! Trompa parpadea. Abre su boca grande y lo intenta con todas sus fuerzas. Pfffbbbt, hace Trompa. Eso no es un cri. ¡Cantar es difícil para Trompa!
¡Cri! ¡Cri! ¡Ahí está otra vez! Pupo se asoma entre los arbustos y ve a Pico, todo inflado y lleno de púas. —¿Eres tú el cantor? —pregunta Pupo. Pico se infla más. Abre la boca. —Sssss. Pupo suspira. —Olvídalo. Y sigue rápido su búsqueda.
—¡Tiene que ser un pájaro! —dice Pupo—. ¡Cantar es lo que hacen los pájaros! Pupo trepa ágil por un árbol y se cuelga de cabeza de una rama, frente a una fila de tucanes. —Muy bien, ¿quién es el cantor? ¡Confiesen! Los tucanes lo miran. Ninguno canta. Ni un pío.
Entonces Pupo lo oye, justo sobre la cabeza. ¡Cri! ¡Cri! Cuatro grillos cantan sobre una hoja con toda el alma. Pupo los mira. Ellos lo miran a él. —¿Ustedes? —pregunta Pupo—. ¿Son ustedes los cantores? Los grillos se miran, tímidos, y se quedan callados. Al final, Pupo se hace un ovillo y se duerme profundo. Ni un sonido. Ni un cri. Dulces sueños, Pupo.