¡Sin duda, una cueva! Nivel 49
Palabras de Práctica
Repaso de letras espejo: b vs d — discriminación sistemática entre b y d.
Esteban es un explorador. Explora cada cueva, cada montaña, cada océano. Nada es nuevo para él. Pero un día halla una cueva de musgo verde que da luz. —Vaya —susurra Esteban—. Sin duda es un lugar especial.
Esteban se agacha para mirar de cerca. Un ajolote rosa no se aleja. No es nada cobarde. Sale del charco y se sienta a sus pies como un perrito empapado. Se llama Rafa. —Bueno —dice Esteban—. Me eligieron a mí. Rafa solo sonríe con bondad.
Esteban carga a Rafa como algo delicado. Sube por los túneles, pasa por las colinas y baja hasta un estanque pequeño. —¡Aquí tienes, amiguito! ¡Tu nuevo hogar! —Se arrodilla junto al agua y le enseña el estanque. Rafa mira el estanque. Mira a Esteban. No parece nada feliz.
—Está bien, ya entiendo. Debo mejorar esto. Espera. Esteban toma musgo y lo esparce por las rocas. Lo mete en cada hueco. Lo acomoda detrás de cada piedra. Da un paso atrás y jadea, lleno de tierra. Rafa se desliza al agua, se menea y sonríe. Esteban da un puñetazo al aire.
Esa noche, Esteban no duerme. ¿Y si Rafa se siente solo? No lo duda: regresa a la cueva con Rafa. Y ahí, con luz en lo oscuro como un fantasma, hay un ajolote color nieve. Rafa lo ve antes. Su sonrisa se hace enorme, enorme. —Ah, ¿quieres a ese? Ya sé qué debo hacer.
Esteban lleva al ajolote color nieve a casa, y los dos ajolotes se meten juntos al estanque. Se chocan las narices. Nadan en círculos, como en un baile. Bajo el sol, se dejan llevar como dos panqueques diminutos. —Yo soy un genio de los ajolotes —dice Esteban, lleno de orgullo.
Esteban agarra una cubeta y mete un pez payaso. —¡Espera a que mis amigos vean esto! Es mi debut. Da media vuelta para ensayar su saludo especial, y Rafa saca la cabeza del estanque justo detrás de él. Sonríe.
Pero Esteban no llega a enseñar el pez. Cada vez que quiere irse, los ajolotes hacen algo nuevo. Un chapuzón. Un giro. Un salto pequeño y bonito que apenas hace una onda. Esteban se sienta en el pasto y los mira jugar. —Está bien —dice—. Ustedes ganan. Esto es mejor que cualquier aventura.