¿Sabe cantar Bichín? Nivel 73
Palabras de Práctica
Tiempos verbales y referencia de fuentes: presente simple y pretérito; citas básicas.
Llega la primavera, y Bichín siente algo en la barriga. Una cosquilla que zumba y burbujea, que no la deja quedarse quieta. Se agarra de su rama y sonríe tan grande que casi se le parte la cara en dos. —¡Quiero cantar! —anuncia, aunque nadie la escucha. Solo hay un problema. Bichín no sabe cantar ni una sola nota. Ni una.
Bichín encuentra a Pato junto al estanque, cantando bajo la lluvia. —¡Cuac la la la cuac! —grita Pato, con el pico apuntando a las nubes. La lluvia rebota en sus plumas, y a él no le importa ni un poquito. —¡Enséñame! —dice Bichín.
Sapo está sentado a la orilla del estanque, inflando el pecho. —¡Croac croac crooooac! —Su canción sigue. Y sigue. Y sigue. Canta desde el desayuno. —Esa canción es muy larga —dice Bichín desde la orilla—. ¿Me puedes enseñar una más corta?
Pájara Grande echa la cabeza hacia atrás y canta con toda su voz. La rama tiembla. Las hojas se sacuden. Las antenas de Bichín se van de lado. —¡Trila rila riii! Bichín aplaude y aplaude.
Pájaro Triste está caído sobre la rama, cantando bajito y lento. —Ayyy, los gusanos se van... el cielo está gris... me duelen las plumas... La canción es tan triste que a Bichín le caen dos lágrimas.
Entonces Bichín lo escucha. Un sonido brillante, como una campanita hecha de rayos de sol. —¡Cri cri cri! —canta Grillín, dando saltitos. Bichín corre hacia él tan rápido que casi se tropieza con una hoja.
Bichín se trepa a una roca. Su corazón late a mil. Sus patitas tiemblan. Abre la boca. —¡Criii! Una nota brillante resuena entre los árboles. Bichín abre los ojos como platos y lo intenta de nuevo.
A Bichín se le ocurre una idea loca. ¿Y si cantan todos juntos? Corre a buscar a cada uno de sus amigos. —¡Vengan a cantar conmigo! Al principio es un desastre. Pato grazna. Sapo brama. Pájara Grande tapa a todos los demás. Pájaro Triste canta algo sobre nubes de lluvia.
Pájara Grande, Pájaro Triste, Pato, Sapo, Grillín y Bichín cantan juntos en la cima de la colina, y el sonido corre por el campo como una ola. Sapo se queda en cuatro estrofas. Pájaro Triste sonríe, y nadie se cae del susto. Pato canta sin una sola gota de lluvia. Y justo en el medio, un cri diminuto los mantiene unidos como un hilo. —¡Qué cosa tan linda! —ríe Bichín. Y la cantan toda otra vez desde el principio.
Esa noche, y todas las noches, Bichín canta su canción. Se la canta a las flores. Se la canta a las rocas. Se la canta a un gusano, que no parece muy impresionado, pero igual la escucha. Bichín abre bien los brazos, echa la cabeza hacia atrás y deja que su cri brillante suene por el mundo. No es la canción más larga. No es la más fuerte. Pero si pasas junto a su colina en una tarde de primavera y escuchas con mucha atención... la vas a oír. Y no vas a poder evitar ponerte a cantar con ella.