¿Quién mordió por hambre? Nivel 52
Palabras de Práctica
H muda a profundidad: uso de la h en palabras de uso frecuente.
Quina agarra la mano de Lalo y baja del porche. —¡Vamos, Lalo! ¡Hoy es el día de la guayaba! ¡Hay mucho que hacer! Lalo corre detrás de su hermana. Nada detiene a Quina hoy.
Lalo se detiene bajo el árbol y señala hacia arriba. —¡Quina, mira ahí! ¡Algo mordió nuestra guayaba! Quina se asoma y abre la boca. La guayaba más madura tiene una mordida enorme. ¿Quién es el mordedor?
—¡Mira la oruga! —dice Lalo—. ¡Tiene mucha hambre! ¡Quizá es ella! Quina se pone seria. —No, Lalo. La boca de la oruga es muy pequeña. Esa mordida es enorme.
—¿Y el saltamontes? —dice Lalo—. ¡Ahí está! ¡Caso cerrado! Quina mira a su hermano. —Los saltamontes comen hierba, Lalo. No comen guayabas.
Ahora Lalo señala a la gallina. —¡Es la gallina! ¡Mira ese pico! Quina ríe desde arriba del árbol. —La guayaba está muy arriba, Lalo. La gallina no vuela.
El cielo se pone naranja y rosa. No hay respuesta todavía. —Mejor vamos a casa —dice Lalo. Pero Quina abre mucho los ojos. ¡Ahora tiene una idea! —¡Espera! ¡Quizá el mordedor solo sale de noche!
Ahora es de noche. Quina está en la puerta con una cobija. Está muy seria. —Acampamos junto al árbol —dice—. Vigilamos y esperamos al mordedor. Lalo bosteza.
El patio se ve muy oscuro de noche. Quina ilumina el árbol con su linterna. Lalo camina pegado detrás de ella. Revisan cada rama y cada hoja. Nada. El mordedor no aparece por ahí.
En la tienda de campaña, Quina mira hacia afuera y susurra. —Va a venir. Lo sé. Entonces oyen un aleteo. Algo está ahí afuera. ¡Algo con alas!
Los dos se asoman y miran hacia arriba. Un ser oscuro y peludo cuelga de una rama. ¡Y ahora muerde otra guayaba! —¡Come otra! —dice Lalo—. ¡Qué hambre tiene!
—Es pequeño y peludo —dice Lalo—. Tiene alas y ojos enormes. Quina sonríe y lo señala. —¡Es un murciélago! ¡Ahí está el mordedor!
Arriba en el árbol, Batú el murciélago cuelga feliz. Su panza está llena y redonda. ¡Las guayabas son deliciosas! Batú ya no tiene hambre. Abajo, el hogar de Quina y Lalo reluce bajo la hermosa luna. Adentro, los dos duermen. Sueñan con otro misterio.