¿Quién gana a Memo? Nivel 58
Palabras de Práctica
Combinaciones mb y nv: siempre mb (nunca mv) y siempre nv (nunca nb).
En el mar frío vivía Memo. No era un Memo común. Su nombre era famoso: Memo era rápido, listo y casi imposible de atrapar. Todo hombre del pueblo decía: —Con Memo, no gano.
A Memo le gustaba ese ambiente. Si alguien venía cerca, Memo daba un cambio: movía sus aletas verdes y se iba. —No me vas a tener —parecía decir.
El mar estaba ancho y vacío. Ni bote. Ni red. Ni caña. Nadie venía por Memo. Nadie, claro, salvo Tomi.
Tomi miró el agua. —Voy a tener a Memo —dijo—. Lo voy a cocinar, y lo voy a comer. No tenía caña, red, bote, hilo ni plan. Pero Tomi tenía fe. También tenía ganas.
Tomi saltó de cabeza. Sin plan. Solo ¡PLAF!, al agua azul. Memo lo vio venir. Se metió en un tronco hueco. —Esto va a ser fácil —pensó Memo.
Tomi nadó al tronco y miró adentro. Vacío. —¿Adónde se fue? —dijo, pero salieron burbujas. Miró acá, allá, arriba y abajo. Memo ya no estaba.
¡Allí! Una sombra verde entre las algas. Tomi fue muy despacio y alargó las manos. Memo esperó. Y esperó. Luego, ¡FIUM! Se fue como jabón mojado.
Tomi fue tras Memo hasta un banco de arena. Nada. Miró detrás de una roca. Nada. Miró debajo de algas. Solo vio un cangrejo muy raro. —¡Vuelve acá!
Tomi salió del mar, todo mojado y sin Memo. —Ese Memo es más listo que yo —dijo. Bajó la cara. Allí, a sus pies, había algo.
¡Un balde! Tomi lo tomó y sonrió. Una sonrisa grande y un poco mala. —Bien, Memo —dijo—. Eres más rápido que yo. Eres más listo que yo. Pero quizá eres más curioso que yo.
Tomi volvió al mar. Se sentó en poca agua con el balde y no hizo nada. No chapoteó. No fue tras nadie. Solo esperó. Un Memo vino. Luego otro. Daban vueltas. Tomi no se movió nada. —Te tengo —dijo.
¡ZAS! Tomi salió del agua con el balde en alto. Memo estaba adentro, muy sorprendido. —¡Lo logré! —gritó Tomi—. ¡Con un balde! Ambos se miraron. —Bueno —dijo Tomi—. ¿Te gustan las papas fritas?