¿Qué hay allá abajo, Ana? Nivel 59
Palabras de Práctica
Diéresis: güe, güi — la diéresis (¨) indica que la u se pronuncia después de g.
Ana planeó cavar todo el día. Tenía su pala de diamante y sus botas de suerte. —Algo halagüeño está allá abajo —dijo. Dio el primer golpe.
La tierra se abrió. Ana cavó un túnel en la ladera. Parecía un desagüe de piedra y tierra. Brillos azules salían del muro. —Esto promete —dijo Ana.
Ana dio dos pasos y paró. En el suelo había un bacalao cocido. Bajo tierra. Ya listo. —Hay ambigüedad —se rió—. ¿Tesoro o cena? Cavar da hambre.
Ana subió al pasto y dejó el pescado junto al fuego. —Quédate ahí, almuerzo. Vuelvo por ti. Tomó un poco de agüita y bajó otra vez.
Abajo, abajo, más abajo. El túnel era oscuro y cada vez más chico. Ana apretó la pala. —La exigüidad no me va a parar —dijo. Creo.
Arriba llegó un gato. Olió el aire y vio el bacalao junto al fuego. ¡Zas! Con una pata lo sacó de las llamas. Ana no lo vio.
El gato comió el pescado sin ruido. Hasta la última miga. Se lamió una vez. Dos veces. Miró atrás. Ni una prueba. Ni vergüenza.
El gato se fue por la ladera, feliz y lleno. Abajo, Ana seguía cavando y soñando con su almuerzo crujiente. Ay, Ana.
Ana estaba muy hondo. La tierra subía por todos lados. —Después debo tapar esto —dijo—. No quiero que nadie caiga. Pero primero... un poco más.
Ana dio dos golpes con el pico y se quedó quieta. Algo rojo brillaba bajo sus pies. No era tesoro. No era pescado. Era piedra roja. —Ay, no.
Ana trepó sin pensar. Subió por los bloques, mano a mano. El pico raspaba. Las botas patinaban. —¡Más rápido! —gritó. El suelo ya temblaba bajo sus pies.
¡Buuum! La tierra saltó. El túnel se abrió y salieron pescados, más pescados y más pescados. Ana miró el cráter, llena de tierra y feliz. —¡Sabía que algo especial estaba allá abajo!