Patas fuera de la pelota Nivel 60
Palabras de Práctica
Reglas ortográficas de b vs v: criterios para elegir b o v al escribir.
Víctor está en el porche, con las manos en la cintura y una gran sonrisa. —¡Vengan! —dice—. ¡Tengo una sorpresa muy buena! Los niños suben veloces por el camino. El perro solo bosteza en el pasto.
Víctor se arrodilla junto a un baúl viejo. La pared está llena de premios, copas y medallas, como un tesoro. El perro se acerca a observar.
Víctor saca una pelota blanca y la levanta bien alto. —Este juego se llama voleibol —dice—. ¡Bienvenidos a mi deporte! ¡Les voy a enseñar a jugar a todos! Todos alzan la mano. ¡Todos quieren tocar esa pelota tan grande!
Víctor coloca una cancha diminuta sobre la mesa. Tiene una redecita y una pelotita. —Dos equipos le pegan a la pelota por encima de la red —dice—. ¡El equipo que gana más partidos es el campeón! Es un juego muy bueno. Todos se acercan más.
Víctor muestra tres fotos. En una, un jugador salta muy alto y le pega a la pelota. —Si la pelota va a donde tú quieres, anotas —dice—. Pero les advierto algo: ¡no se permiten los pies! —¿Los pies no?
Víctor desenrolla un diagrama de la cancha. Una línea punteada muestra el camino de la pelota. ¡Vuela hasta un hueco vacío! —Péguenle donde no hay nadie —dice—. Así se gana. ¡Es fácil! No parece nada fácil. Pero con Víctor todo parece una gran aventura.
El perro encuentra unas fotos en el suelo y las observa. Una persona se lanza sobre la arena para alcanzar una pelota. La cola del perro vibra, veloz. ¡Arena! ¡Una pelota que puede volar! El perro está seguro: este también es un deporte de perros.
Víctor extiende un mapa enorme por el suelo. —No necesitan una cancha elegante —dice—. ¡Solo una red y pasto plano! El perro se sube al centro del mapa y se revuelca. Un niño lo observa y sonríe. El perro ya tiene su pasto plano.
Un niño tímido mira a Víctor. —¿Y si no soy bueno? —pregunta bajito. Víctor le pone una mano en la cabeza. —No tienes que ser el mejor —responde—. Solo tienes que intentarlo. El perro se acerca al niño y le empuja la mano con el hocico. El niño ríe.
Víctor marcha al patio y todos lo siguen en fila, como soldados. El perro trota detrás, feliz. Víctor les enseña a pegar, a pasar y a sacar. Luego lanza la pelota y le pega muy fuerte. ¡La pelota vuela por todo el patio! —La lección comienza —dice Víctor.
Todos practican junto a la red. Un niño lanza la pelota y otro la manda por encima. —¡Sí! ¡Así! —grita Víctor, feliz. El perro se agacha en medio del grupo. Mira la pelota y el cuerpo le vibra. Está listo para saltar. Solo Víctor lo ve. —¡Perro, no! —le advierte.
¡Muy tarde! El perro atrapa la pelota en el aire y la abraza fuerte con las patas. La pelota es casi tan grande como él. No la piensa devolver. —¡Patas fuera de la pelota! —gritan todos. El perro solo mueve la cola. ¿No se permiten los pies? Bueno. El perro tiene cuatro patas muy buenas.