¡No junten los tres! Nivel 61
Palabras de Práctica
Palabras graves/llanas: acento en la penúltima sílaba; llevan tilde si no terminan en n, s o vocal.
Yeyo el dinosaurio rojo, Yoli la dinosaurio amarilla y Yuli el dinosaurio azul bajan del cielo como tres cohetes. Su tarea es fácil: ¡pintar el barrio! Abajo, cada casa y cada árbol se ve gris. Gris, gris, gris. —Recuerden la regla —dice Yuli—. ¡No mezclen los tres!
Yeyo aterriza primero. Claro que sí. Detrás de él, la lava brilla con fuerza. —¡Soy rojo! —ruge Yeyo—. ¡Soy el fuego! ¡Soy el color más importante de todos! Yeyo saca músculo. Nadie le pide que saque músculo.
Yoli aterriza en un rayo de sol y sonríe con los ojos cerrados. —Soy amarilla —dice contenta—. Soy el sol, las flores y las cosas alegres. Una mariposa le toca la nariz. Yoli ríe con una risa de azúcar.
Yuli entra en un lago fresco, con mucha calma, sin una sola salpicadura. —Soy azul —dice bajito—. Soy tranquilo. Y soy el único que lee las reglas. Leer es muy útil. Yuli levanta un dedo.
Yeyo no escucha. Aprieta su tubo de pintura y lanza un chorro rojo por el aire. —¡Atrapa esto! —grita. Yoli es hábil: estira los dos brazos y sonríe de oreja a oreja.
¡Plaf! El naranja estalla arriba, gigante y cálido. Yeyo y Yoli miran con la boca abierta. —¡Naranja! —gritan los dos. —¡Un color nuevo en un segundo! ¡Es un récord! —dice Yoli, dando saltos.
—Me toca —dice Yuli, y lanza una mancha azul por el aire. Yeyo salta a atraparla con una sonrisa llena de dientes. —Ten cuidado —dice Yuli. Yeyo no tiene cuidado.
¡Plaf! Una nube morada se abre arriba, enorme y hermosa. —¡Morado! —grita Yeyo. —Con más azul queda más lindo —dice Yuli.
—¡Nos toca! —Yoli agarra a Yuli del brazo y sonríe como un ángel. Una mancha amarilla y una mancha azul hacen un remolino arriba. Yuli estira su largo cuello, con los ojos enormes. —Ay —susurra Yuli—. Esto va a ser precioso.
¡Plum! El verde estalla por todas partes. Verde como las hojas de un árbol. Verde como las ranas. —¡Verde! —grita Yoli—. ¡Es como el sol y el agua juntos! Yuli sonríe de verdad.
—Oigan —dice Yeyo con una sonrisa traviesa—. ¿Y si mezclamos los tres? —¡No, no, no! —grita Yuli—. ¡La regla dice que no! Yeyo y Yoli levantan sus tubos de pintura. Y el tubo de Yuli ya se levanta.
¡Pum! El rojo, el amarillo y el azul chocan en el cielo. ¡Todos los colores estallan sobre el barrio! Cae color sobre cada tejado, cada árbol y cada casa. Los tres dinosaurios miran arriba con la boca abierta. —Rompemos la regla —susurra Yuli—. Y es lo más hermoso del mundo.
Yeyo baila y patea en medio de la pintura. Yuli se asoma desde arriba, asombrado. —Bueno —dice Yoli, con pintura en la nariz—. ¿Mañana repetimos? —Claro —responde Yeyo. Yuli abre la boca para decir algo sensato. La cierra. Sonríe. —¡Yo traigo pintura de más!