¡Mi Pato le ganó a la bandada! Nivel 60
Palabras de Práctica
Reglas ortográficas de b vs v: criterios para elegir b o v al escribir.
Agüita levanta a su pato. —Este es Pato —dice—. ¡Es el pato más veloz del pueblo! La niña alta, el niño y la niña de amarillo lo observan con atención. —¿Ese pato? —dice el niño—. No parece veloz.
—¡Miren esto! —dice Agüita. Pato aletea. Pato patalea. Pato se menea y levanta una pata. Después la otra. Y se queda en el aire como un globo peludo. La niña de amarillo abre la boca. El niño lo señala. —¿Ven? —dice Agüita—. ¡Está volando! —Eso no es volar —dice el niño—. Eso es caerse. Despacio.
Pero Agüita no le hace caso. Cada mañana, ella y Pato corren juntos por las colinas. Agüita corre rápido. Pato corre más fuerte todavía, con las alas abiertas, graznando como una trompeta. Suben la cuesta. Bajan la cuesta. Corren hasta que las patas de Pato son una mancha borrosa. —Más rápido —jadea Agüita—. La gran carrera de la bandada es el sábado.
Llega el sábado. Es un día bello y soleado. Agüita le acaricia el cuello a Pato. Pato cierra los ojos y se queda quieto. —Tú puedes —susurra Agüita—. Eres bueno. Eres más veloz de lo que pareces. Detrás, el niño agita los brazos. —¡Oigan todos! ¡Agüita cree que su pato tambaleante le va a ganar a la bandada entera! La niña alta y la niña de amarillo se ríen.
Suena el cuerno de salida. Una bandada de patos veloces sube al cielo como flechas. Y justo detrás, batiendo las alas, Pato sale volando tras la bandada. —¡Vamos, Pato, vamos! —grita Agüita con los brazos abiertos. Los demás niños también gritan. Algo extraño está pasando. Algo que nadie espera. ¡Pato va cada vez más rápido!
Pato no solo alcanza a la bandada. ¡Pato pasa a la bandada! Un pato. Dos patos. Cinco patos. Diez. Pato los rebasa a todos. —No puede ser —dice el niño con la boca abierta. Agüita señala el cielo. —¡Ese es mi pato! Toda la multitud aplaude y grita, porque el pato más tambaleante del pueblo vuela como un cohete.
Pato cruza la meta tan adelantado que los demás pájaros ni se le acercan. Agüita salta tan alto que casi vuela ella también. La multitud grita. El aire entero vibra. Suena un megáfono. Niños de todo el pueblo corean: ¡Pato! ¡Pato! ¡Pato! El niño se queda ahí parado. —Pero si apenas puede despegar del suelo —susurra.
Agüita levanta a Pato, y Pato recibe el abrazo más grande de su vida. La niña alta llega corriendo y estira la mano para acariciar al campeón. La niña de amarillo festeja con la mano en alto. El niño levanta la mano y sonríe. —Está bien —dice—. Está bien. Ese pato es veloz. Agüita abraza a Pato bien fuerte y le susurra: —Te lo dije. Pato eructa.