Mi gran dibujo Nivel 54
Palabras de Práctica
Grupos consonánticos con r: br, cr, dr, fr, gr.
Daniel es un niño artista. Le brillan los ojos cuando dibuja. Llena un libro de dibujos, y luego un libro más. Daniel juega un juego con cada dibujo. —¡Adivina qué dibujé! —grita alegre.
Hoy Daniel toma su lápiz y sonríe. —¿Listo? Lo dibujo una sola vez. Empieza con un círculo grande. Luego pone dos círculos pequeños arriba.
Dos ojos grandes y redondos miran desde la hoja. Parecen ver un fantasma. —¿Es una rana? ¿O es un búho? Daniel niega con la cabeza.
Daniel acerca la frente a la hoja. Con líneas pequeñas rellena el círculo grande hasta dejarlo negro, negro. No se apura. No se pasa del borde. —Esta parte tiene que quedar muy bien —susurra—. Si no, todo el dibujo se ve chistoso.
Luego Daniel dibuja una forma como una caja. Una caja común y aburrida. ¿Una caja con ojos? ¿Qué animal tiene cuerpo de caja? —¡Un robot! —puedes gritar.
Debajo de la caja aparecen las patas. Una, dos… ¡y dos más! Cada una con su pie. —¿Está vivo? —dices con la boca abierta. —Sí —responde Daniel con orgullo—. Y los dos lados son iguales. Misma altura, mismo ancho. ¡Bravo por mí!
Daniel mira una foto en su computadora y vuelve a su dibujo. Debajo del círculo negro agrega una sonrisa amplia y curva. ¡Qué sonrisa tan pícara y tan grande! —¡Un gato! —puedes gritar—. ¡Seguro es un gato!
Daniel levanta su lápiz como una varita mágica. Sus ojos tienen un brillo especial. —Una cosa más —anuncia—. Solo una cosita. Y entonces vas a saber qué es. No es broma: Daniel disfruta cada momento.
Una cola. Crece hacia arriba como una antena. No es la cola de un zorro. No es la cola de un cerdo. Esta cola se menea, y todo el cuerpo se sacude con ella. Un momento. ¿Se menea? Solo un perro menea la cola cuando está feliz…
—¡Es un perro! —grita Daniel, antes de que tú lo digas. No puede esperar. ¡Qué emoción! Y qué perro. Ojos grandes. Una nariz negra enorme. Una sonrisa pícara de perro feliz. —¿Ves esas rayas? —Daniel señala la panza—. Eso es pelo. ¡Este perro es mi gran dibujo!
—Ahora te toca a ti —dice Daniel, y desliza su lápiz por la mesa. Empieza con formas simples. Círculos, cajas, nada complicado. Sigue los pasos y mira cómo crece tu dibujo. ¿Y cuando termines? Levanta tu libro y di la frase mágica: —¡Adivina qué dibujé!