¿La roca o la pluma? Nivel 55
Palabras de Práctica
Grupos consonánticos con r (continuación): pr, tr, tl.
El niño tenía una roca en una mano y una pluma en la otra. —La roca llega al suelo primero —dijo—. Pero espera... ¿es muy pesada o solo un poco?
El niño miró la roca. Era dura y fresca, aun bajo el sol. Un elefante la podía apretar con la trompa. La roca seguía igual. Mejor no morderla.
—Una roca es como un elefante —dijo el niño—. Los dos se quedan ahí. El niño empujó al elefante con todas sus fuerzas. Nada. —Ya veo —dijo, sin aire.
La pluma no era como la roca. Era suave y podía ir con la brisa. El niño alzó las dos. La roca bajó su brazo. La pluma le hizo cosquillas. ¿Cuál era el truco?
El niño alzó la roca sobre su cabeza. —¿Pesas cinco kilos? ¿Diez? ¿Cien? La roca no dijo nada. Típico. Había un número secreto. Era un problema de peso.
—¡Papá! ¡Ayuda! —gritó el niño. Papá llegó pronto con una balanza. —¿Alguien dijo pesar? —dijo feliz. El niño abrió los ojos. —¡Eso sirve!
Papá trajo un frasco con agua. —Primero, algo de un kilo. Este frasco pesa justo eso. Un frasco, un kilo. Papá lo dibujó. —Ahora podemos pesar casi todo.
—Papá, ¿más cosas pesan más? —No siempre. Mira: diez vacas y doscientos perros. —¡Perros! —dijo el niño. —No. Ganan las vacas. No es cuántos son: es cuánta masa tienen.
El niño miró las colinas, el cielo y el suelo bajo sus pies. —¿Podemos pesar la Tierra? Papá se rio. —No hay balanza tan grande. Pero hay matemáticas.
—La Tierra pesa como cinco mil millones de miles de millones de frascos de agua —dijo papá. El niño lo pensó. Era demasiado. —A ver, di ese número sin prisa.
—¿Y mi pluma? —dijo el niño—. ¿Cuántas hacen un kilo? Papá puso agua de un lado y plumas del otro. La pila subió y subió. Al fin, la balanza quedó igual.
La lluvia cayó. Una gota tocó la mano del niño. Casi no pesaba. —Pero muchas gotas hacen el mar —dijo bajito. Las cosas chicas se suman. El mundo tenía trucos.
El niño subió a la balanza. ¡30 kilos! Más que una sandía, menos que un elefante. Alzó la roca y la pluma. —Tres, dos, uno... ¡suéltalos! ¿Cuál llegó primero?