La flauta triste Nivel 56
Palabras de Práctica
Repaso de todos los grupos consonánticos en contexto.
Niña estaba junto a la ventana con su flauta. La tocaba bien, nota por nota. Pero cada nota era triste, porque Niña estaba triste, y la flauta decía la verdad.
La canción salió por la ventana y fue con la brisa. Las notas azules daban giros sobre las hojas, como algo que no halla casa. Nada estaba fuera de lugar. Pero era de esa clase de música que deja el aire quieto.
Arriba, en el cielo, las notas se pusieron a llorar. Caían lágrimas verdes, una y otra vez, sobre las nubes. Las nubes bebieron todo. Luego ya no pudieron más, y también lloraron.
En el jardín, una gota cayó en la nariz de Conejo Café. Luego otra. Luego diez. —Qué raro —dijo Conejo Café—. Hace nada había sol. Conejo Negro se pegó a su lado. Pájaro se quedó quieto entre los girasoles. Y la canción triste bajó con la lluvia.
—¿Oyen eso? —dijo Girasol, inclinándose tanto que casi tocó el suelo—. Es la canción más triste. Por eso llueve. ¡Abeja, haz algo! ¡Mis pétalos están todos mojados! Abeja miró la lluvia. Movió las alas una vez, dos veces, y subió como una flecha.
Abeja halló a Pájaro en el aire, entre la lluvia. —¿Oyes esa canción? —dijo Abeja—. Cada nota es una lágrima. Alguien tiene el corazón muy, muy triste. —¿Pero quién? —dijo Pájaro.
Pájaro fue a una rama junto a Conejo Café. —Conejo, tú tienes buenas orejas y patas rápidas. ¿Nos ayudas a hallar esa música? Conejo Café giró las orejas. Su nariz tembló. Luego corrió, y Pájaro casi pierde una pluma al seguirlo.
Conejo Café siguió la canción, cruzó la colina y llegó a una ventana. Allí estaba Niña, con la flauta y los ojos rojos. —¿Por qué tocas algo tan triste? —preguntó Conejo Café. Niña habló bajito.
Conejo Café le contó a Pájaro. Pájaro le contó a Abeja. Abeja le contó a Girasol. —¿Y entonces? —dijo Girasol—. ¿Nos quedamos aquí como postes? Niña bajó. Conejo Negro saltó a su brazo. Conejo Café se pegó a su lado. Pájaro puso la cabeza en su cuello.
Niña ya no se sintió tan sola. Se sentó en la luz con un conejo a cada lado, Pájaro en su brazo y Abeja dando giros cerca de Girasol, solo para hacerla reír. Esa tarde no tocó la flauta. No la necesitó. Pero mañana la tocaría otra vez, y la canción haría salir el sol.