¡Hoy no, monstruos! Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
Nilo vive aquí, en una casa de madera. Tiene una granja con zanahorias y un letrero con su nombre. Cada noche llegan los monstruos, y Nilo se esconde bajo la cobija. Pero esta noche no. Esta noche toma su espada mágica, marcha hasta la puerta y dice: —¡Hoy no, monstruos!
Nilo no espera mucho. Un zombi sale de la oscuridad. Es Ciro. Es enorme, es verde y huele muy feo. —Ay —dice Nilo—. Quizás mi espada es muy pequeña.
Ciro se lanza con sus grandes brazos verdes. Nilo se agacha, gira y ataca con su espada mágica. ¡Pum! El zombi estalla en una nube. —¡Ja! ¡Así se hace! —grita Nilo, y apunta con su espada al campo oscuro—. ¿Quién sigue? ¡Vamos!
El zombi deja un pedazo de carne verde y blanda. Nilo lo levanta con dos dedos. —Puaj. Pero esto puede ser útil. Nilo no oye el clic, clic, clic que viene de las sombras. Un esqueleto viene sin ruido. Más y más cerca.
¡Zas! Una flecha pasa junto a la oreja de Nilo y cae en el pasto. El esqueleto sale con su arco y ya busca otra flecha. —¡Oye! ¡Casi me das! —grita Nilo. Salta a un lado y se esconde detrás de un árbol grande. Su corazón late muy fuerte.
Nilo apoya la espalda en el tronco y no respira. El esqueleto busca cerca de la casa. Gira la cabeza a un lado y al otro. Clic. Clic. Clic. Todo está en silencio. Después, el ruido suena más fuerte. ¡El esqueleto está al otro lado del árbol!
—¡Ahora! Nilo sale del árbol con su espada brillante. El esqueleto es lento, pero Nilo es ágil. ¡Pum! El esqueleto estalla en un montón de huesos. —¡Van dos! —dice Nilo, y levanta un hueso como trofeo.
—¡Soy un héroe! —grita Nilo hacia la oscuridad, y levanta su hueso. Está tan feliz que no oye los gemidos detrás de él. Además, no ve que una multitud enorme de monstruos ya está muy, muy cerca. Nilo gira.
¡Son muchos! Zombis y monstruos, hombro con hombro, hasta el fondo de la oscuridad. Nilo es valiente. Pero no es tonto. —Correr también es de valientes —dice. Y corre más rápido que nunca, con toda la multitud detrás.
¡Nilo ve su casa! ¡Ve la puerta! Estira la mano y se frena. Una araña gigante bloquea la entrada. Tiene patas rojas y ojos furiosos. —¡Ay, no! —grita Nilo—. ¡No es tan fácil llegar a casa! Detrás de él, los monstruos están cada vez más cerca.
No hay tiempo para pensar. No hay tiempo para tener miedo. Nilo ataca a la araña con su espada brillante. Un solo golpe y ¡pum! La araña explota. Después Nilo agarra la manija, entra de un salto y cierra la puerta.
Nilo se apoya en la pared y respira. Afuera, los monstruos gimen y se van poco a poco. Algo brilla en el suelo. ¡Una gema! Nilo la recoge y sonríe. —Mañana a la misma hora, monstruos.