¡Esquel no para! Nivel 44
Palabras de Práctica
/s/ — Z z (za, zo, zu): la letra z tiene el mismo sonido que la c suave en Latinoamérica.
Esquel es un esqueleto muy ocupado. Mueve su azadón rápido, pone semilla, riega y saca cada raíz mala. —¡Ocupado, ocupado, ocupado! —dice Esquel.
El cielo azul se pone oscuro. Esquel mira su banca, pero no se sienta. —Nah —dice Esquel—. Yo no necesito descanso.
Sus amigos vienen a verlo: Zomi, con su espada verde, y Joaquín, el de cabeza de calabaza. —Esquel, tienes que dormir —dice Joaquín con cara inquieta. —Pfff —dice Esquel con la nariz en alto.
Esquel toma su arco y sale de casa con Huesos, su perro. —¡Vamos a la zona del río! —dice Esquel—. ¡Vuelvo al alba con tesoro!
Buscan por la colina y por el río. A Huesos le ruge el estómago. —Nada de comida —dice Esquel—. ¡Ni un bocado de manzana!
Hallan lingotes de oro y una gema azul. Pero a Esquel le pesa el arco y le tiemblan las rodillas. —No estoy cansado —dice Esquel, y bosteza.
Esquel oye algo en el aire. Dos ojos verdes lo miran en lo oscuro. ¡Un fantasma! Vuela como un zopilote hambriento. Viene por los que no duermen.
—¡Corre! —dice Esquel. Huesos pasa rápido como un zorro. Más fantasmas salen de las nubes y chillan. ¡Ahí está la puerta de casa!
¡Zas! La espada verde de Zomi golpea a un fantasma. Joaquín manda a otro por el aire. —¡Entra a casa! Y Esquel entra.
Esquel guarda su oro en el cofre. No lo cuenta. Ni lo espía. Se sube la manta hasta la nariz y sonríe. —¿Sabes qué? El descanso es mi tarea nueva.