¡Ese color no! Nivel 60
Palabras de Práctica
Reglas ortográficas de b vs v: criterios para elegir b o v al escribir.
Nilo vive en una granja. Tiene cerdos, vacas y campos de cultivo. Pero Nilo tiene un problema serio. —Quiero verme increíble —le dice a su amigo, El Libro—. Un buen granjero también puede tener estilo.
En su taller, Nilo levanta una armadura de cuero. La observa. Su sonrisa se borra. —Es café —dice—. Café simple y aburrido. Parezco una papa con lodo. —La puedes teñir —dice El Libro—. Pero cuesta trabajo.
El Libro envía a Nilo al campo. Allí crecen flores rojas y flores amarillas. —Recoge un puñado de cada una —dice El Libro—. Tengo un plan. Nilo agarra las flores. —Más vale que esto no vuelva a salir café.
En el taller, El Libro le dice: —Aprieta la flor roja. ¡Fuerte! Nilo aprieta y aprieta. Un tinte rojo chorrea entre los dedos. Lo frota en el cuero. El café desaparece y el rojo florece. ¡Qué bello se ve el tinte!
Nilo se pone la armadura roja y se observa de arriba abajo. Arruga la cara. —Parezco un tomate enojado. El rojo es demasiado gritón. —Prueba con la flor amarilla —dice El Libro—. Vas a ver lo que puede hacer.
Nilo aplasta la flor amarilla con fuerza. Un tinte dorado se extiende por la mesa como mantequilla. —Ooh —dice El Libro—. Ese dorado es bello. Nilo lo frota en una armadura nueva hasta que reluce, amarilla y soleada.
Nilo se pone la armadura amarilla. Mira hacia abajo. Mira hacia arriba. Vuelve a mirar hacia abajo. —Parezco un plátano —dice—. Un plátano grande que camina. Con zapatos. El Libro lo observa. —Sí que brilla —admite. —¡Ese color no! —dice Nilo.
Nilo se dobla sobre su mesa. Aplasta la flor roja y la amarilla, sin ganas. Luego junta los dos montones. El rojo y el amarillo se mezclan. Un color nuevo y cálido se extiende como un amanecer. Nilo abre los ojos como platos. —¿Qué es eso?
Nilo frota el tinte nuevo, veloz como el viento. La armadura queda naranja y cálida. Se la pone y da una vuelta. —¡Ese es el color! —grita—. Ni muy gritón, ni muy plátano. ¡El naranja es perfecto! —Qué bueno que solo te toma todo el día —dice El Libro.
Al amanecer, Nilo construye soporte tras soporte. Los saca afuera y los acomoda en una fila junto a la casa. —¿Por qué haces tantos? —pregunta El Libro. Nilo sonríe con misterio. —Vas a ver. Hay que tener paciencia y voluntad.
Nilo vuelve al campo y recoge todas las flores. Aplasta, mezcla y tiñe todo el día. Armadura roja, cian, verde, amarilla y morada. Cada una reluce en su soporte. —¡Bienvenido —dice Nilo con los brazos bien abiertos— al desfile de moda de Nilo! El Libro intenta no verse orgulloso. No lo logra.
Esa noche, Nilo marcha hacia la oscuridad con su armadura naranja favorita y su espada. Los monstruos lo pueden ver de lejos. Brilla como un atardecer que camina. El Libro lo observa desde la puerta. —¿No es un poco llamativo? —pregunta. Nilo sonríe. —Si vas a pelear con monstruos, más vale verte fantástico.