¡Es mío! Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
—¡Es mío! —gritó El Nene. Tiró del juguete con dos manos. El Hermano tiró también. El juguete iba y venía. Ninguno lo soltaba. —Yo lo tenía primero —dijo El Nene. El Hermano tiró más fuerte.
¡Pum! Los platos dieron contra el piso. Mamá entró con cara seria. Los señaló a los dos. —A la cama. Ahora. —¡Pero él empezó! —dijo El Nene. El Hermano bajó la cara.
El Nene daba comida al Hermano. También daba ayuda. Daba y daba. Pero a veces quería algo solo de él. Miró su tractor chico en la tierra. Era útil, bello y suyo.
Después El Nene vio algo en el patio. ¡Un elefante! Un elefante de verdad. El Nene pasó bajito, subió al lomo y se agarró. El elefante dio un paso gigante. —¡Agárrate! —dijo El Nene.
El elefante y El Nene cruzaron campo abierto. El viento daba en la cara del Nene. Sin pelea. Sin dar nada. Solo El Nene. Entonces vio al Hermano bajo un árbol. —¿Hermano?
Un elefante se salió del grupo y fue directo al Hermano. La tierra tembló. El Hermano echó a correr. El elefante iba más rápido. Mucho más rápido. —¡Corre! —gritó El Nene.
El Hermano llegó al árbol y empezó a subir. Rama tras rama, subió alto. Se agarró fuerte. El Nene lo miró desde lejos. Antes quería estar solo. Ahora solo quería que El Hermano estuviera bien.
—¡Vamos! —dijo El Nene—. ¡Más rápido! El elefante corrió. Los árboles pasaban como manchas. El Nene señaló el camino. El árbol estaba cerca. —¡Agárrate, Hermano! ¡Ya voy!
Demasiado tarde. El elefante bravo agarró una rama con la trompa y tiró. La rama crujió. El Hermano abrió mucho los ojos. El árbol se movía. El Nene gritó: —¡Para!
El Nene saltó a una rama baja. Subió rápido y estiró la mano. —¡Agárrate de mi mano! El Hermano bajó la mano. Sus dedos casi se tocaron. —Un poco más…
La trompa agarró al Nene por la cintura y lo sacó del árbol. Sus piernas patearon el aire. —¡Agárrate! —gritó El Nene. Pero se lo decía a sí mismo. ¿El Hermano estaba a salvo?
—¡Nene, despierta! —dijo Mamá en la cama—. Estabas gritando. El Nene miró su cuarto. Todo había sido un sueño. El Hermano estaba allí, con cara suave. El Nene le tomó la mano. —Mañana puedes jugar con mi tractor. El Hermano sonrió. Ninguno se soltó.