El plan de la Abuela Nivel 59
Palabras de Práctica
Diéresis: güe, güi — la diéresis (¨) indica que la u se pronuncia después de g.
La Abuela tenía un plan. Con agua y una manguera, miró sus palmas de coco. —Hoy hacemos barritas de coco —dijo. Yo salté. —¡Sí! ¿Las compramos? La Abuela sonrió. —No. Desde cero.
La Abuela dio agüita a las palmas. —Primero, crecer bien —dijo. Yo corrí por el jardín. —¡Arriba, cocos! ¡Cocos como mi cabeza! La Abuela se rió. Yo no sabía lo que venía.
La Abuela tenía un elevador de cuerda. Era casi una antigüedad, pero subía. —Gira la rueda —dijo. Yo giré y gruñí. La Abuela subió al árbol. —¿Esta es la parte difícil? La Abuela se rió.
Desde el árbol, La Abuela mandó cocos por una rampa. ¡Pum! Caían en la canasta. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. —¿Ahora las barritas? —dije. La Abuela sonrió. —Aún no.
La cáscara del coco era dura. La Abuela tomó el machete. Yo jalé un pedazo. Jalé más. Nada. —Este coco no quiere ser barrita —dije. —Mala suerte para el coco —dijo La Abuela.
Yo quise escaparme a la sombra, calladito. —¿A dónde vas? —dijo La Abuela, mano en la cadera—. No hemos terminado. Yo suspiré. La Abuela tenía razón. Eso molestaba.
La Abuela alzó el machete. Yo puse el tazón. ¡Crac! El coco se partió y salió agüita por todos lados. Yo la atrapé. —¡Ni una gota al desagüe! —grité. La Abuela dijo sí con la cabeza.
Ahora tocaba sacar el coco. La Abuela me dio una herramienta roja con manivela. Yo giré fuerte. Mis brazos dolían. —¿Esta es la parte difícil? —dije. La Abuela sonrió. —Ya casi. Yo no le creí.
La Abuela puso el coco en un tazón grande sobre la estufa. Movió y movió. Luego llegó un olor dulce y rico. Yo cerré los ojos. —Abuela, ¿eso es la barrita? —Casi —dijo ella.
La Abuela puso el coco en el molde y lo alisó. —Al horno —dijo. Yo miré todo. Después de girar, partir y jalar, no iba a perder nada.
Del horno salieron barritas de coco doradas. Olían bien. —Ahora, a los frascos —dijo La Abuela. Yo llené uno, dos, tres frascos.
Tomé una barrita y la alcé. —¡Lo logré! —grité. Di un mordisco. Era dulce y crujiente. La Abuela tomó otra. Comimos sin hablar. Todo el trabajo estaba allí. Valió la pena.