El pelo tiene un plan Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
Cada mañana, Wendy se mira en el espejo. —Hola, pelo —dice—. ¿Qué vamos a hacer hoy? El pelo no contesta, pero siempre tiene un plan.
En verano, el pelo de Wendy sube y sube. Tapa el sol como una sombrilla gigante. Su perro Waldo jadea a su lado con lentes de sol. —Aquí hay sombra, Waldo —dice Wendy—. De nada.
En otoño, Wendy corre. Su pelo vuela atrás como una ola llena de flores y hojas. Waldo corre también. Salta y salta. Pero nadie le gana al pelo de Wendy.
En invierno, Wendy no necesita bufanda. Se envuelve la cara con el pelo y camina así por la nieve, calentita. Waldo tiembla a su lado. —Perdón, Waldo —dice Wendy—. Solo hay pelo para una.
Un día, Wendy se corta el pelo. Bien corto. El pelo corto es más fácil. Pero lo fácil no siempre es lo mejor. Waldo la mira como preguntando: ¿adónde se fue? Wendy espera un año entero, de cumpleaños a cumpleaños.
Después de mucho esperar, el pelo crece. Wendy se acuesta en el pasto y el pelo se extiende como una cobija. Unos bichitos le caminan por los brazos. Waldo se acurruca a su lado. —Volvimos —dice Wendy.
Esta vez, Wendy lo hace en grande. El día de disfraces, le da a su pelo la forma de un cuadrado. ¡Un cuadrado perfecto! Además, ganchos rosados y verdes por todas partes. Waldo la mira desde abajo. —Esto se llama estilo —dice Wendy.
El pelo de Wendy también es una caja de herramientas. Cuando dibuja, guarda cada lápiz y cada crayón entre sus rizos. ¿Necesita azul? Lo saca de la izquierda. De pronto, Waldo asoma la cabeza desde el pelo. ¡Lleva mucho tiempo escondido ahí!
La mamá de Wendy dice que su pelo parece un nido de pájaros. ¡Qué buena idea! Unos pajaritos hacen su casa en la cabeza de Wendy. Waldo también se trepa allá arriba, feliz. Mamá no dice que no. Solo se aleja despacito.
En los días de viento, el pelo de Wendy vuela como una bandera gigante. La gente se detiene a mirar. Wendy y Waldo se inclinan contra la brisa, lado a lado. La calle entera parece de ellos. Y quizás sí lo es.
En la noche, su mamá le desenreda el pelo, nudo por nudo, y le pone moños de colores mientras canta una canción. Waldo se asoma con esos ojos grandes. Él también quiere un moño. Mamá siempre le pone uno.
¿Se corta Wendy el pelo otra vez? ¡Ni lo piensa! Con el pelo largo, cada día parece su cumpleaños. Las flores se acomodan entre sus rizos como si fueran de ahí. Quizás hasta el jardín quiere copiar a Wendy.