El lío del Dr. Sí Puede Nivel 51
Palabras de Práctica
Repaso: h (muda), g y j — correspondencias de h, g y j vistas anteriormente.
El Dr. Sí Puede tiene un lío. No es un pistón roto. No es un cable malo. Es su taller. No se ve el piso. No se ven las paredes. Apenas se ve el Dr. Sí Puede, en el centro, con su martillo en la mano. —Hoy no hago inventos —dice—. Hoy no hago experimentos. Hoy solo ordeno.
Le toma toda la mañana. Guarda los artefactos en un cofre y la redstone en otro. Apila. Empuja. Murmura. Ya ve el piso. Ya ve las paredes. Hasta ve por la ventana. —¡Qué bien! —dice el Dr. Sí Puede. Abre un cofre y se asoma. ¿Y qué halla?
Piedra. Montones y montones de piedra. Y pizarra. Montañas de pizarra. El Dr. Sí Puede hace una mueca y se pone a hablar solo. —Nunca voy a usar todo esto. Tiene que irse. Así tengo espacio para mis artefactos. Otra persona lleva la piedra afuera y ya. Pero el Dr. Sí Puede no. El Dr. Sí Puede es un inventor.
Salta a una vagoneta. Baja con ruido y gira por los rieles viejos hasta el pozo de lava. ¡Qué calor! El calor le llega a la cara. Le salen lágrimas. —No pienso bajar aquí cada vez que tire algo —dice. La vagoneta se detiene. El Dr. Sí Puede mira la lava. Y le llega esa mirada. La mirada de los líos.
—¿Y si armo un aparato que arroje las cosas a la lava por mí? —susurra—. ¡Así no bajo nunca más! Él jura que hoy solo va a ordenar. Pero la idea es muy buena. De vuelta en el taller, mira la redstone del piso y dibuja la idea en una hoja. —Lava bajo el piso. Una tolva. Un cofre. ¡Esto va a ser un éxito!
El Dr. Sí Puede arma todo muy rápido. Ya tiene un cofre. Ya tiene una tolva. Hasta tiene un balde de lava de un experimento viejo. La redstone va como un hilo por el piso. Cada repetidor entra y hace tac. Al final, sella la lava con cubos de obsidiana, duros como el cemento. Nadie se va a caer ahí.
El Dr. Sí Puede da un paso atrás y mira su taller. ¡Espacio! Espacio limpio y vacío. El aparato hace un zumbido bajito en su rincón. Se acaban los paseos en vagoneta. Todo está en su lugar. ¡Qué gozo! Una sonrisa enorme le llena la cara. —Yo —dice con orgullo— soy un genio.
Eso dura unos dos días. La ciencia hace desorden, y el Dr. Sí Puede es el científico más desordenado de todos. Polvo de redstone por todo el piso. Grava por todos lados. Y bajo una pila de repetidores, ¡halla un huevo! El Dr. Sí Puede mira el desorden. El desorden lo mira a él. —Tal vez —suspira— necesito un aldeano que limpie por mí.