¡El cactus es la clave! Nivel 53
Palabras de Práctica
Grupos consonánticos con l: bl, cl, fl, gl, pl.
Lila llega cansada al pueblo. Su armadura está rota. —Un esqueleto —gime—. Ya no tengo zanahorias doradas. El Dr. Sí Puede busca en la caja y saca las últimas zanahorias.
El Dr. Sí Puede saca papel y lápiz. Dibuja un plano. —¡Harina de huesos! —dice—. La harina de huesos hace madurar los cultivos. ¿Y qué da harina de huesos? ¡El cactus! El cactus es la clave. Golpea la mesa. —Solo quiero un cactus. ¿Qué tan difícil puede ser?
El Dr. Sí Puede mira el horizonte. Lejos, muy lejos, ve una zona amarilla: el desierto. El cielo está claro. —Voy por unos cactus y vuelvo para la sopa —dice. No lleva comida. No lleva agua. Solo sus herramientas.
El burro de Lila come junto a la puerta del pueblo. El Dr. Sí Puede monta. Casi se cae, pero se sujeta de las orejas del burro. —¡Fácil! —dice, aunque nadie lo mira. El burro camina lento. —Un viaje rápido, amigo. Agarro un cactus y a casa. El plan es claro.
Algo sale mal. El cactus no es una planta pequeña. ¡Es enorme! Sus bloques verdes suben muy alto, llenos de espinas. Hasta el burro da un paso atrás. El Dr. Sí Puede toca una punta. —No pincha tanto, ¿o s…? ¡Ay! Sí. Sí pincha.
—Plan B —dice el Dr. Sí Puede. Tira la bata sobre el cactus y hala. Las espinas rompen la tela. ¡Ay, ay, ay! Piensa y piensa. Toma la pala y cava una zanja larga y honda en la arena. Si no puede cargar el cactus, el cactus va a flotar. Le salen ampollas, pero sigue.
Días después, la zanja llega casi hasta casa. El Dr. Sí Puede la llena de agua. Pone una barca y, en la barca, una caja. Levanta su mazo y golpea el cactus. ¡Pum! Los bloques de cactus caen directo en la caja. —¡Ni un solo ay más! —dice.
La barca flota por el canal. El Dr. Sí Puede va en la punta, con la caja llena de cactus. Lila espera en la orilla con la boca abierta. —¿Un canal? ¿Hasta el desierto? —Claro —responde el Dr. Sí Puede—. No puedo cargar los bloques.
En el taller, el Dr. Sí Puede conecta la última pieza de su máquina. Acciona el interruptor. La máquina zumba. El cactus entra por un lado. Por el otro sale harina de huesos blanca. El campesino llega, toma harina y corre al campo. —¡Funciona! —grita el Dr. Sí Puede—. ¡Funciona!
Lila muerde la primera zanahoria dorada nueva. Crac. —¡Rica! —dice—. Casi como una dona. Ahora solo quiero oro para hacer más. Oro de la mina oscura, allá abajo… Mira al Dr. Sí Puede. Ya dibuja otro plano en su mesa. —Ya sé. Tienes un plan. El Dr. Sí Puede sonríe de oreja a oreja. —¿Qué tan difícil puede ser?