¿Dónde vives, abeja? Nivel 59
Palabras de Práctica
Diéresis: güe, güi — la diéresis (¨) indica que la u se pronuncia después de g.
Este es Nilo. Vive en una casa con patio y árboles. Una mañana, una abeja pasa por ahí. El Libro está a su lado. Sabe casi todo sobre todo y le encanta decirlo. —¡Una abeja! —dice Nilo—. ¿Dónde vives?
Nilo corre tras la abeja. La abeja va entre árboles, flores y ramas. —¡Espera! —grita Nilo—. Solo quiero ver tu casa. Soy amigo. ¡Muy amigo!
La abeja vive en un panal alto, en un árbol. Algo dulce cae por las ramas. —Miel —dice Nilo. Se le hace agüita la boca—. Tengo que probarla. Un oso mira a Nilo: yo también.
Pero Nilo no espera. Saca un hacha y sonríe. —A un lado, oso. ¡La miel será mía! —grita Nilo—. Unas picadas no hacen nada. Pero a veces sí hacen daño.
—¡Alto, Nilo! —grita El Libro. Nilo ya tiene un pedazo de panal sobre la cabeza. —¿Qué? Ya lo tengo.
En la casa, El Libro abre sus hojas. Una fogata brilla en el pasto. —El humo duerme a las abejas —dice—. Pones fuego bajo el panal, esperas y tomas miel. Sin hacha. —¿Sin hacha?
Nilo lleva la fogata al árbol. El humo sube y el zumbido baja: lento, lento, lento. Nilo saca tijeras. —Mejor que hacha —susurra—. Ahora, mientras duermen.
Nilo corta con cuidado. Salen panales de miel dorada. Huelen a sol y fruta. —Oh —dice Nilo—. Qué bello. —¡Rápido! —dice El Libro—. Toma eso antes de que despierten.
Adentro, Nilo junta madera y panal en la mesa. Hace una colmena nueva. —¿Ahora qué haces? —pregunta El Libro. —Mi propia colmena. Sin bosque. Sin oso. Solo mis abejas y miel.
Afuera, Nilo pone flores junto a la casa y deja la colmena en el pasto. —Nada mal —dice Nilo. —Ahora faltan abejas de verdad —dice El Libro—. Las flores las llaman.
Nilo ve abejas en el patio. Les da una rosa y pone su cara más amable. —Vengan conmigo. Tengo flores, una casa y una colmena. ¡Funciona! Las abejas siguen a Nilo.
La colmena ya hace miel. Nilo está feliz. Pero las abejas aman a Nilo demasiado. Le zumban, le chocan la nariz y se meten por la ropa. —¡Fuera! ¡Ay! ¡Cosquillas!