¡Cua, cua, Iván! Nivel 59
Palabras de Práctica
Diéresis: güe, güi — la diéresis (¨) indica que la u se pronuncia después de g.
Iván es un pájaro. Vuela desde el amanecer y está muy cansado. Pero Iván tiene un plan: va a buscar amigos y va a cantar para ellos.
Desde arriba, Iván ve un conejo, un gallo y un lagarto bajo un árbol enorme. —¡Hola! Soy Iván —dice—. ¿Quieren oír algo increíble?
Iván abre el pico y canta. ¡Cua, cua, cuaaa! Suena muy feo. El conejo aprieta los ojos. Al gallo se le levantan las plumas. El lagarto ya no sonríe.
Iván sube a una rama alta y canta más fuerte, con los ojos cerrados. No oye nada más que su propia voz. —¡Sueno magnífico! —dice Iván.
Abajo, todos corren. El conejo escapa, el gallo escapa y el lagarto desaparece. Iván abre los ojos. —Seguro no me oyen —dice—. Voy a cantar más fuerte.
Iván se queda solo bajo el árbol. Siente un poco de vergüenza. —Voy a practicar —dice—. Voy a cantar tan bien que nadie se va a ir.
Iván busca la rama perfecta. Una rama se tambalea. Otra tiene muchas hojas. Una ardilla le lanza una bellota. Iván sigue buscando y buscando.
Iván aterriza muy arriba y mira hacia abajo. En un rincón con sol hay una pequeña banca de madera. Iván abre mucho los ojos. —Un momento…
—¡Eso no es una banca! —dice Iván—. ¡Es un escenario! Y entonces le llega una idea nueva: ¿y si sus amigos cantan también?
Iván instala un micrófono en el escenario. El conejo, el gallo y el lagarto se asoman. —¿Qué es esa cosa? —pregunta el conejo. —¿Quién quiere ser el primero? —dice Iván.
—Tú —dice Iván al gallo—. Sube. —Yo no canto, me da vergüenza —dice el gallo. Pero prueba, y sale un sonido hermoso. —¿Ese soy yo? —pregunta el gallo, sorprendido.
—¡Me toca! —dice el lagarto, y sube al escenario. Canta suave, luego fuerte, luego más fuerte. El ritmo es tan pegajoso que la pata del conejo golpea el suelo sola. El conejo ríe. —¡No la puedo parar!
Entonces el conejo ve los tambores. Agarra las baquetas y toca: ¡bum, bum, bum! Canta y toca al mismo tiempo. —¿Cómo lo haces? —pregunta el gallo. —¡No tengo idea! —responde el conejo.
—Te toca, Iván —dice el lagarto. Iván está nervioso. ¿Y si corren otra vez? Pero abre el pico y canta con todo su corazón. Nadie corre. Ni un poquito.
Y así nace la banda del patio. El gallo canta, el lagarto toca la guitarra, el conejo aporrea los tambores e Iván baila feliz. La voz de Iván nunca mejora, pero no importa. Iván no encuentra amigos por cantar mejor: los encuentra cuando entrega el micrófono.