¡Claro que puedo! Nivel 53
Palabras de Práctica
Grupos consonánticos con l: bl, cl, fl, gl, pl.
El Dr. Sí Puede ve retos por todas partes. ¡Pisos pelados! ¡Paredes peladas! En su casa, apunta al piso. —Mira esta alfombra —dice—. La hago con lana de oveja. Suave como una pluma. ¡Imagina una en cada casa de la aldea!
El Dr. Sí Puede va a la finca de la aldea. Ahí pasta un montón de ovejas. Una oveja negra está apretada entre dos blancas. —Las voy a esquilar a todas —dice. Toma la tijera y empieza. Esquila una sola oveja y ya está muy cansado. ¡Le faltan docenas! —Tiene que haber una forma mejor —resopla—. ¡Una máquina!
El Dr. Sí Puede construye la máquina. Las ovejas esperan en corrales de vidrio claro, dentro de un establo caliente con faroles. La máquina junta la lana despacio, y las ovejas se quedan quietas, aburridas y calmadas. Al rato tiene enormes montones de lana: roja, blanca y negra. —¡Listo! —dice. Luego se detiene—. En realidad… aún no termino.
Su compañera Lila lo alcanza en el sendero de la aldea. —No puedes hacerlo todo tú solo —dice Lila. —¡Claro que puedo!
El sol aún no sale y el Dr. Sí Puede ya labora. ¡Pum, pum! Clava clavo tras clavo con su martillo. Dibuja planos en la tierra. —Paredes aquí. Techo allá. Estantes y más estantes. Al alba levanta la estructura. Luego pone las paredes, el techo, la puerta y un letrero con letras enormes: Tienda de Lana.
Un pastor pasa y asoma la cabeza. Se llama Agüita. Ve el telar, los faroles y el enorme montón de lana roja. —¡Qué tienda de primera clase! ¿Puedo laborar aquí? —pregunta. —¡Contratado! —dice el Dr. Sí Puede.
El Dr. Sí Puede se apoya en la pared de la Tienda de Lana. Adentro, Agüita cuida las ovejas de su corral y apila fardo tras fardo. Todo va bien. Por primera vez, el Dr. Sí Puede no tiene nada que arreglar. Nada que construir. Nada que mejorar. Se queda quieto como un bloque. Pero no dura. Sus dedos tocan el martillo. Tap, tap, tap.
De regreso en su casa, el Dr. Sí Puede mira las pinturas coloridas y la alfombra suave. Cada casa de la aldea es cálida y acogedora. Pero él mira por la ventana con esa cara. La cara de los retos. —Me sobra un montón de lana —dice despacio—. ¡Puedo construir un molino de viento gigante! ¡Energía para la aldea! ¡Para el planeta! —¿Nunca descansas? —pregunta Lila desde afuera. El Dr. Sí Puede sonríe. —¡Todavía no termino!