¡Cero miedo! Nivel 64
Palabras de Práctica
Repaso de acentuación: clasificación de palabras en agudas, graves y esdrújulas.
Este es mi equipo: cinco chicos, un Perro y cero miedo. —Hoy vamos a ganar —dije en la escuela. Niña de Trenzas cruzó los brazos. —Muchas palabras. Más te vale. Alcé la pelota y sonreí. Aquí venía el gran partido.
Niña de Trenzas tomó la pelota primero. Siempre toma la pelota primero. Pasó junto a los árboles. Iba tan rápida que las hojas temblaron. Todos corrimos detrás. También corría el Perro, con la lengua afuera. —¡Muy lentos! —gritó ella.
Niño de Lentes no era el más veloz. Pero tenía un truco fácil. Movió la pelota a un lado, luego al otro, y giró. Yo seguí sus pies y casi caí. —¿Cómo hace eso? —dije. Nadie sabía.
Luego fue mi turno. Yo hago una cosa, y la hago bien. ¡Pum! Mi pie dio a la pelota. La pelota salió como cohete y llegó a la red. Traté de no verme feliz por mí. No pude.
Después llegó Niño Pateador. Subió la pierna tan alto que casi tocó el cielo. Bueno, quizás no. Pero así se veía. Dio una patada enorme. Todos miramos la pelota volar. —¡Qué gran show! —gritó Niña Cabeceadora, sonriendo.
Niña Cabeceadora no usaba los pies. Saltó y ¡bonc! La pelota salió de su frente. Ella jugaba cada día, con sol o con agua. —Un día mandaré una pelota al cielo —dijo. Le creímos.
Se acabó el calentamiento. El entrenador dio una señal, y corrimos a la cancha, listos para todo. Entonces llegó el autobús del otro equipo. Bajaron chicos grandes, altos y muy serios. Nadie habló. Hasta el Perro quedó callado.
Eran buenos. Muy buenos. Nos quitaban la pelota una y otra vez. Niño de Lentes hizo su giro. Lo pararon. Yo tiré fuerte. Lo pararon también. —¿Qué hacemos? —dijo Niña de Trenzas. —Jugamos como equipo —dije.
Y eso hicimos. Niño de Lentes llegó a una pelota suelta. Se la pasó a Niña de Trenzas. Ella corrió y la mandó a Niña Cabeceadora. Niña Cabeceadora saltó. ¡Bonc! La pelota vino hacia mí. Un toque. Un tiro.
¡Gol! Saltamos con los puños al cielo. Niña de Trenzas me tomó del brazo. Niño Pateador gritó tan fuerte que un árbol tembló. El Perro ladró y ladró. El otro equipo era grande y veloz. Pero nosotros confiábamos en el equipo. Y teníamos al Perro más ruidoso. ¡Vamos, equipo, vamos!