Cada mango importa Nivel 60
Palabras de Práctica
Reglas ortográficas de b vs v: criterios para elegir b o v al escribir.
La abuela siempre dice lo mismo cuando hay mangos. —Cada mango importa. Yo estoy bajo el abuela árbol. El perro se sienta y observa la fruta. Dos aves miran desde arriba.
Hoy es día de recoger mangos. Llevo un saco en la cabeza y camino con cuidado. La niña del vestido amarillo abraza un mango. El niño del sombrero amarillo corre y grita: —¡Yo voy a recoger más!
El niño del sombrero amarillo sube al árbol muy veloz. Yo subo detrás, mango por mango, con cuidado. Él agarra dos. Luego tres. —¡Mira! ¡Sin manos!
La abuela corta mangos para servir. Todos nos sentamos con la bandeja llena. El niño del sombrero amarillo muerde un mango. El jugo baja por su cara. —Pareces un mango —digo.
Después llega un amigo en silla de ruedas. Sonríe desde lejos. —¡Quiero atrapar mangos! —grita. La abuela mira la bandeja y sonríe.
Tengo un plan. Ato una cuerda a la canasta, la lleno de mangos y la bajo despacio. El amigo en silla de ruedas estira los brazos. —¡La tengo!
Papá lleva los mejores mangos al mercado. Mi panza hace burbuja todo el camino. Ponemos la manta bajo un toldo y hacemos una montaña bella de mangos. Un cliente toma uno y lo huele.
Pero falta navegar. Subimos los mangos a un bote y vamos al mercado flotante. Hay botes por todos lados. El niño del sombrero amarillo se para para saludar. Todo se mueve. La niña del vestido amarillo agarra los mangos. Yo lo agarro a él.
La cosecha terminó. Cada mango fue recogido, visto y vendido. Bueno, cada mango que la abuela pudo observar. Subimos al árbol una vez más, solo para descansar. La niña del vestido amarillo cierra los ojos. El niño del sombrero amarillo por fin está quieto. —El año próximo recogemos más —digo.