¡Algo grande y peludo! Nivel 54
Palabras de Práctica
Grupos consonánticos con r: br, cr, dr, fr, gr.
Diana hila lana roja en su rueca. Tiene un plan grande para esa lana. Sus hermanos se asoman por la ventana. —¡Nos vamos al cerro! ¡Cierra con llave! —Sí, sí —dice Diana. Pero Diana nunca cierra con llave.
Los hermanos suben por el sendero. Del bosque sale algo grande y peludo, con una cresta naranja en la cabeza. Es Damián, el trol. Hace días que Damián vigila la casita. Y tiene mucha hambre.
Damián camina despacio hasta la casita. Pega la frente a la ventana y mira. Adentro está Diana. Hila su lana roja y no ve nada. Damián sonríe. Tiene un plan.
Damián mete la cara por la ventana. ¡Crac! El vidrio se rompe. Su cabeza es muy grande y no pasa. Diana grita. Damián empuja y jala. ¡Plop! Sale. —Voy a usar la puerta —dice Damián, bravo.
Damián empuja la puerta. ¡Se abre! Claro: Diana nunca cierra con llave. Un brazo grande y peludo entra y la agarra por el suéter. Diana suelta un grito. Pero abraza fuerte su ovillo de lana roja.
Damián pone a Diana arriba de un árbol y descansa abajo. Piensa que ella tiembla de miedo. No. Diana ata la punta de la lana a una rama. El hilo rojo baja entre las hojas y corre por el camino. Una brisa mueve el árbol. —Sigan la lana —dice Diana en voz baja.
Arriba en el cerro, los hermanos frenan. —¿Qué es eso? —dice uno. Una línea roja pasa entre los árboles. —¡Es la lana de Diana! —grita el otro—. ¡Va a la cueva! ¡Vamos!
La cueva se abre en la roca gris. De adentro sale un aire frío. La lana roja entra en lo oscuro. —Diana está allí —dice un hermano. Y los dos entran despacio.
Adentro, Damián duerme contra la pared. ¡Ronca muy fuerte! En su cinturón hay una llave grande y dorada. Un hermano avanza despacio. Toma la llave y la levanta. El otro se lleva un dedo a la boca. Ni un ruido.
Detrás de la reja hay niños. Ojos grandes. Caras asustadas. El hermano mete la llave y la gira. ¡Clic! La reja se abre y el grupo de niños sale. ¡Libres!
—¡Oigan! —Damián despierta y ve la jaula vacía—. ¡Esa es mi comida! —grita, furioso. Los niños gritan. Los hermanos agarran a los niños de la mano. —¡Corran!
Damián corre detrás del grupo. Un paso. Dos pasos. Su pie choca con algo rojo. ¡Es la lana de Diana! La lana rodea sus tobillos y su panza. Damián se tambalea. Se balancea. Y se desploma como una roca azul y peluda. ¡Bum!
Diana va al frente del grupo con una sonrisa enorme. —¡Bien hecho, Diana! —dice un hermano—. Tu plan con la lana nos salva. ¡Pero la siguiente vez, cierra con llave! Diana ríe. —Si cierro con llave, ¿quién les señala el camino a la cueva?