No te asustes por el título técnico. Este artículo simplemente habla sobre el reconocimiento de palabras.
El mapeo ortográfico es lo que los buenos lectores y escritores logran, y lo que intentamos construir en cada lección de lectura o escritura. Se refiere al orden específico de letras que forman una palabra escrita en inglés (como aparece en un diccionario) y cómo las recordamos.
Tiene que ver con el proceso de decodificación del que hablé en mi primer artículo. Quienes tienen el mapa ortográfico de una palabra ya memorizaron cómo se ve esa palabra y pueden recordarla al instante.
Durante mi entrenamiento intensivo en MSL (Enseñanza Multisensorial Estructurada del Lenguaje) hicimos un ejercicio buenísimo. Nuestra instructora nos dio unas palabras inventadas y nos dejó usar nuestras habilidades de decodificación para descubrir cómo pronunciarlas. La siguiente palabra también era inventada, pero tenía partes reconocibles (igh si mal no recuerdo). Y la última la mostró en pantalla solo un segundo. Todos pudimos leerla, aun viéndola apenas un instante, porque ya la habíamos ‘mapeado’.

Si intentaras leer o escribir una palabra en este código, tendrías que estar consultando la clave hasta memorizarla.
Joan Sedita, fundadora de Keys to Literacy, lo explica así: A través del mapeo ortográfico, los niños usan la parte de procesamiento del lenguaje oral de su cerebro para conectar los sonidos de las palabras que ya conocen (los fonemas) con las letras de la palabra (la ortografía). Luego guardan de forma permanente esas conexiones entre sonidos y letras…
Una vez que una palabra queda mapeada en el cerebro de un niño, la puede recordar casi al instante, y se le llama palabra de ‘reconocimiento visual’ (sight word). Algunas palabras no siguen las reglas del idioma y necesitan tratarse como palabras irregulares o de reconocimiento visual desde el principio, por ejemplo, ‘was’.
¿Y qué tiene que ver esto con los libros decodificables?
El objetivo de decodificar no es que los niños pronuncien todo sonido por sonido para siempre. Hace poco tuve un estudiante que acababa de empezar un programa de decodificación y su maestra le dijo que pronunciar sonido por sonido es malo. No es lo ideal… no. Pero es solo el comienzo de la decodificación. La fonética es la base sobre la que se construye la morfología (cómo creamos palabras usando raíces, sufijos, tiempos verbales, etc.).
Los libros decodificables combinan fonética y morfología para ir de lo simple a lo más complejo.
En estos libros, el proceso de sonido a escritura se facilita agrupando palabras por sonidos de enfoque. Los niveles empiezan con un conjunto limitado de sonidos (generalmente palabras CVC, CV y VC) que se van ampliando grupo por grupo, construyendo un banco de palabras automáticas cada vez más grande. Agrupar los sonidos y tipos de palabras crea un sistema de organización mucho más fácil de recordar que palabras sueltas. Así el mapeo ortográfico ocurre más rápido.
Entre más palabras ‘mapea’ un niño, más fluida se vuelve su lectura y ya no necesita decodificar la palabra.
O sea que, en el fondo, el objetivo de un buen conjunto de libros decodificables es hacer que la decodificación ya no sea necesaria.
Así el niño pasa de aprender a leer a leer para aprender.
Espero que esto haya aclarado algunos de los misterios de aprender a leer.