8 formas de motivar a tu hijo a leer
13 Feb 2022

8 formas de motivar a tu hijo a leer

Belinda Moore
Escrito por Belinda Moore

Lograr que tu hijo agarre un libro por su cuenta puede ser todo un reto.

Hay niños que se sienten atraídos por la lectura de forma natural, mientras que otros simplemente no muestran interés.

Quizás tuvieron una mala experiencia en la escuela, la lectura les resulta frustrante, o simplemente prefieren hacer otra cosa.

Grupo de cinco niños sentados al aire libre leyendo libros juntos bajo un árbol

En estos casos, acercarlos a los libros puede volverse una verdadera batalla.

Cuando cuesta tanto motivarlos, es fácil preguntarte en qué estás ‘fallando’.

Y es normal tomárselo personal. Tal vez te descubras comparando a tu hijo con otros niños de su clase, con los hijos de tus amigos, o incluso contigo mismo a esa edad.

Cuatro niños diversos sentados juntos leyendo sus libros bajo una cálida luz del sol

Lo más importante es que la lectura se sienta divertida y relajada.

Algunos niños ven la lectura como ‘trabajo’.

Si es así, tiene sentido que no la busquen en su tiempo libre.

Cada niño conecta con los libros de forma diferente, pero aquí van algunas estrategias que pueden ayudar. Con ellas, tu hijo irá desarrollando habilidades de lectura que le servirán en la secundaria y más allá.

Niña con vestido verde leyendo un libro en un sofá antiguo con su perrito al lado

Para generar entusiasmo por la lectura, podemos usar dos tipos de motivación: motivación interna y motivación externa.

Diagrama que muestra dos círculos superpuestos etiquetados como Motivación Intrínseca y Motivación Extrínseca

Los niños suelen experimentar una combinación de ambas, y una refuerza a la otra.

Dividir las estrategias en estos dos grupos nos ayuda a variar nuestro enfoque.

La motivación interna es la que nace del propio niño.

Puedes guiarlo y animarlo, pero al final ese impulso viene de adentro.

Dentro de este tipo, hablaremos sobre valor, elección, autoeficacia y metas.

Diagrama de motivación intrínseca que enumera valor, elección, autoeficacia y metas

La motivación externa viene de afuera: son cosas que tú puedes hacer para cambiar el entorno de lectura de tu hijo.

Como verás, muchas veces estos factores terminan creando motivación interna. Aquí hablaremos de disponibilidad de libros, factores sociales, rutina y recompensas.

Diagrama de motivación extrínseca que enumera disponibilidad de libros, factores sociales, rutina y recompensas

Motivación interna

Infografía de libros apilados mostrando cuatro factores de motivación intrínseca: Valor, Elección, Autoeficacia y Metas

Encabezado de sección: Valor

Esto tiene que ver con qué tanto valor le da tu hijo a la lectura.

Puede venir de muchas fuentes, pero al final se trata de si tu hijo siente ganas de tomar un libro y leer por su cuenta.

Puedes aumentar ese valor buscando materiales sobre temas que le gusten, para que el momento de lectura le emocione.

Otra opción es elegir algo relacionado con lo que están viendo en la escuela.

Aunque el tema no les apasione, pueden ver que les va a facilitar las tareas gracias a lo que aprendan.

Hablar sobre libros también ayuda, porque se vuelve algo que pueden compartir contigo.

Niños sentados juntos disfrutando de libros en una biblioteca

Encabezado de sección: Elección

Muchos estudios muestran que los niños leen más cuando sienten que ellos eligen qué leer.

Los más chiquitos suelen estar más entusiasmados porque tienen muchas opciones y eso se siente personal.

A medida que crecen, motivarlos se complica. Tienen que leer libros específicos para la escuela, y muchas veces no son los que elegirían por su cuenta.

En casa, deja que tu hijo elija materiales con los que conecte.

Si son cómics o novelas “tontas” sobre caca y vómito, trata de no preocuparte.

Están construyendo su relación con la lectura. Si leer se vuelve algo divertido que hacen en su tiempo libre, eso es excelente.

Niño seleccionando un libro de un estante de biblioteca

Encabezado de sección: Autoeficacia

Este término se usa mucho en educación y se refiere a qué tan capaz se siente tu hijo para leer.

Si confía en sus habilidades, se acercará a un libro con ganas, porque sabe que no va a ser una experiencia frustrante.

Si le cuesta leer, necesita herramientas para manejar esa sensación de “no puedo con esto”.

Esto es especialmente importante cuando lee en voz alta o frente a otros.

Lo que tu hijo cree que puede hacer no siempre coincide con lo que realmente puede hacer.

Muchas veces se sienten inseguros porque los pusieron en un grupo de lectura más bajo o por algún comentario que escucharon.

La clave aquí es animarlo constantemente y estar al tanto de cómo va avanzando en su lectura.

Niño leyendo un libro con confianza de forma independiente

Encabezado de sección: Metas

Ayudar a tu hijo a ponerse metas alcanzables es una gran forma de mantener su motivación por la lectura.

Cuando son chicos, les cuesta dividir una tarea grande en pasos pequeños y manejables.

También les puede costar saber cómo van, más allá de un nivel que les asignaron o de lo que dijo el maestro.

Poner metas juntos les devuelve la sensación de que el proceso está en sus manos.

Puedes hacer tablas de stickers y pósters para que la experiencia sea más concreta.

Si marcan algo cada vez que leen, van a sentir que avanzan paso a paso, en vez de ver un camino largo e imposible por delante.

Niño registrando su progreso de lectura con una tabla de stickers

Motivación externa

Pilas de libros coloridos disponibles para que los niños elijan

Encabezado de sección: Disponibilidad de libros

Esto va de la mano con la elección: para que tu hijo elija, necesita tener libros a la mano.

Aunque en la escuela hay biblioteca, puede que tu hijo no sepa bien qué tipo de libros le gustan.

Además, puede dar ‘vergüenza’ ir a la biblioteca en el recreo mientras sus amigos están jugando.

Dale otras opciones para que tenga un espacio fuera de la escuela donde pueda elegir libros.

Ir juntos a la biblioteca local es una gran idea, porque pueden hablar de qué tipo de cosas les gustaría leer por diversión.

Es una experiencia especial que también le muestra que la lectura importa, porque dedicaste tiempo de tu día para llevarlo a un lugar lleno de libros.

Los libros electrónicos y las apps de lectura también son buena opción, porque suelen ser más baratos que los libros en una librería y hay mucha variedad.

Niño buscando libros en una biblioteca con su padre o madre

Encabezado de sección: Factores sociales

Lo social influye mucho en la lectura, y puede ser para bien o para mal.

En el lado negativo, puede que a tu hijo lo hayan molestado sus compañeros, o que lo hayan hecho sentir raro por disfrutar leer.

En su grupo de amigos, quizás otras actividades se valoran más que leer, y eso hace que tu hijo pierda interés.

Una buena forma de equilibrar esto es hacer de la lectura algo social en casa.

Reserva media hora por la noche en la que todos estén en la sala con un libro, una revista o el periódico. Así la lectura se siente como algo divertido y en familia.

Puede ser que cada quien lea lo suyo, o que alguien lea algo en voz alta para todos.

Cuando la lectura se vuelve un momento para conectar y pasarla bien, se crean hábitos de lectura sanos.

Familia leyendo junta en la sala

Encabezado de sección: Rutina

Tener una rutina de lectura ayuda a cualquier niño, pero es especialmente importante para los que les cuesta.

Al principio puede que no disfruten tener un horario de lectura en casa, porque les puede ‘parecer escuela’. Pero acostumbrarlos a leer con regularidad va aliviando poco a poco la ansiedad.

Ese momento tiene que ser sin presión: que lean lo que quieran. Y si pueden platicar después sobre lo que leyeron, mejor todavía.

Está bien que tu hijo diga que no le gustó lo que leyó, pero anímalo a explicar por qué.

Si lee seguido y con ojo más crítico, va a tener un mejor punto de referencia para sus futuras lecturas.

Niño leyendo a la misma hora cada día como parte de su rutina diaria

Encabezado de sección: Recompensas

Para los niños a quienes les cuesta encontrar motivación por otros caminos, las recompensas pueden funcionar bien.

Decide con tu hijo cómo van a medir el avance: por libro, por cantidad de palabras o por tiempo de lectura.

Elige recompensas que de verdad le importen, como tiempo de pantalla o poder elegir la cena familiar.

Que las recompensas no estén muy lejos unas de otras, para que no pierda el impulso.

Una idea que puedes probar es un bingo de lectura.

Escribes diferentes tipos de libros en una hoja de bingo y tu hijo tiene que completar una fila marcando las casillas.

Esto lo anima a leer cosas que normalmente no elegiría, y al mismo tiempo le da control porque él decide su camino en el bingo.

Niño recibiendo una recompensa por cumplir sus metas de lectura

Si pruebas algunas de estas ideas con tu hijo, o las usas como punto de partida para crear las tuyas, espero que logres darle ese empujón que necesita para querer leer.

El gusto por la lectura trae beneficios para toda la vida, y vale la pena invertir tiempo y esfuerzo en cultivarlo.

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