Muchos papás se hacen esta pregunta en algún momento mientras sus hijos aprenden a leer.
Quizás sientes que tu hijo está tardando más de lo esperado en empezar a leer.
O tal vez está a punto de ser evaluado para ver si tiene dislexia.
Puede que incluso ya hayan recibido un diagnóstico.
Sea cual sea tu caso, aquí va una explicación sencilla de la dislexia.
La dislexia es una dificultad de aprendizaje relacionada con el lenguaje.

Las personas con dislexia tienen dificultades con varias habilidades del lenguaje, no solo con la lectura.
Estas habilidades incluyen:
- Lectura
- Ortografía
- Escritura
- Lenguaje hablado
- Pronunciación de palabras
Muchas personas pueden mostrar una o dos de estas señales, pero eso no significa que tengan dislexia.
Si tu hijo muestra varias de estas señales de forma constante y eso le impide avanzar en la escuela, vale la pena buscar un diagnóstico.
Las personas con dislexia batallan con la precisión y la rapidez en habilidades del lenguaje.
No son flojos ni poco inteligentes; simplemente su cerebro aprende de manera diferente. Es una diferencia neurobiológica.

Así es como difieren los dos cerebros:

Es realmente así de científico.
Entonces, las personas con dislexia son lectores lentos.
Sin embargo, suelen ser pensadores muy rápidos y creativos, con fuertes habilidades de razonamiento.
Los principales retos para alguien con dislexia son:
- convertir las letras en su sonido correcto (lo que se conoce como decodificación, o sea, leer)
- convertir los sonidos en la letra correcta (codificación, o sea, escribir y hacer ortografía)

Para la mayoría de los lectores estos procesos son fáciles, pero para un lector con dislexia pueden ser muy difíciles.
La dislexia también puede causar problemas con el lenguaje hablado.

Esto quiere decir que a algunas personas con dislexia les cuesta expresarse con claridad o entender bien lo que otros les dicen.
La dislexia es una diferencia de aprendizaje común que afecta hasta al 20% de la población (dependiendo de la fuente o definición).

Es una condición de por vida que muchas veces se hereda: uno de nuestros niños de Bookbot, Archie, tiene un papá y un abuelo disléxicos (y quién sabe cuántas generaciones antes sin diagnóstico).
En un mundo ideal, un niño con dislexia sería identificado en el salón de clases.
No estaría avanzando en lectura y escritura al ritmo esperado y recibiría apoyo adicional.

Si aun con ese apoyo no alcanza el nivel esperado para su grado, y se descartan otros problemas de desarrollo, podría identificarse como un niño con dificultades de aprendizaje en lectura, es decir, disléxico.
Por desgracia, esta identificación temprana no siempre pasa y se necesita una evaluación formal para tener un diagnóstico.
Esta evaluación incluye:
- Habilidades fonológicas
- Qué tan rápido puede nombrar letras
- Lectura de palabras con y sin contexto
- Comprensión auditiva
- Lenguaje expresivo
La dislexia se puede describir como un ‘trastorno de espectro’, lo que significa que se presenta en muchas formas y grados:

La mala noticia es que la dislexia no tiene cura.
La buena noticia es que las personas con dislexia sí pueden aprender a leer y escribir bien, siempre y cuando se les enseñe con un método sistemático y claro que incluya fonética.
Estos programas tienen muchos nombres: Literacy Estructurada (Structured Literacy), Orton-Gillingham, Multisensorial Simultáneo, Fonética Explícita, entre otros.
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