12 actividades divertidas para niños que fomentan el amor por los libros (actividades en interiores, juegos al aire libre y juegos para cualquier lugar)
Amar los libros no siempre se trata de sentarse a leerlos. La pasión por la lectura muchas veces nace de vivir rodeados de historias.
Los adultos podemos hablar con soltura sobre libros y tener favoritos que se vuelven parte de quiénes somos.

Podemos pensar en los libros que disfrutamos, hablar de los que no nos gustaron, usarlos como inspiración para crear, y dejarnos llevar por personajes e historias que nos motivan en el día a día.
Para los niños, puede ser difícil ver qué puede ser un libro más allá de algo para leer. Quizás todavía no tienen las palabras exactas para explicar por qué les encanta o no les gusta un libro. Simplemente lo sienten.

Una forma genial de ayudar a tu hijo a amar la lectura es mostrarle todo lo que un libro puede ser a través del juego. En este artículo hablaremos de distintos tipos de juegos que ayudan a los pequeños lectores a usar las palabras, imágenes e ideas de sus libros para descubrir el mundo que hay más allá de las páginas.
Ojalá algunos de estos juegos despierten la curiosidad de tu hijo y le enciendan un amor por los libros que dure toda la vida. Vamos a ver 12 tipos de actividades: para dentro de casa, al aire libre y para cualquier lugar.


Ya sea que busques juegos para fiestas, momentos divertidos en el salón de clases o actividades en casa para combatir el aburrimiento, aquí van algunas ideas geniales para meter los libros en el juego.

Manualidades
Ya sea un libro que leyeron hace poco, un viejo favorito o algo que tienen que leer para la escuela, una manualidad puede darle vida a la historia. Deja que tu hijo decida en qué parte del libro se va a enfocar la manualidad, así podrá expresarse sobre lo que más le llamó la atención.

Piensa también en qué tipo de manualidad quieren hacer juntos. ¿Es un regalo? ¿Hay un rincón de su cuarto que necesite un poco de decoración? En vez de solo hacer algo por hacerlo, ayúdalos a pensar para qué lo están creando.
Hablar de los materiales también importa. Aunque pueden comprar algunas cosas en la tienda de manualidades, anímalos a buscar objetos de la casa que puedan usar, sobre todo cosas que iban a ir al reciclaje.
Tiras cómicas
Esta es una buena opción para niños que no se entusiasman tanto con la lectura pero sí con las novelas gráficas y los cómics. Elige una historia que conozcan bien y pídeles que la conviertan en una tira cómica.

Si se emocionan mucho, puedes alargar la actividad a un par de páginas. Eso sí, requiere bastante dibujo, así que es normal si les da un poco de flojera. Empieza con la tira y ve cómo les va.
Para los que les gusta la idea pero no se sienten seguros dibujando, busca imágenes de los personajes e imprime una tira sin texto para que ellos le agreguen las palabras. Puedes incluir a tu hijo en la selección de imágenes y en cómo las acomodan para que quepan en los cuadros.
Películas
Para los niños que disfrutan un poco de drama, piensa en escribir el guion de una película corta basada en un libro que les guste. Puede incluir muchos elementos, y es una idea perfecta para una actividad en grupo durante las vacaciones.

Los niños pueden escribir el guion juntos con tu ayuda. Intenta que los papeles queden parejos aunque en el libro original algunos personajes hablen más que otros. Después, pueden pensar en accesorios o disfraces que quieran hacer juntos para darle vida a la historia.
Por último, ayúdalos a grabar su creación mientras actúan. Ten una copia del guion a la mano para soplarle las líneas al que se ponga nervioso. Cuando terminen, pueden hacer ediciones sencillas como ponerle título, créditos o una canción de inicio.
Búsquedas de libros
Esta es una de mis favoritas y funciona muy bien en fiestas pequeñas. Necesita bastante preparación, pero te garantizo que será un éxito y hará que los niños piensen más a fondo sobre sus libros.

Prepara una lista de pistas como en una búsqueda del tesoro. Algunas pistas pueden ser sobre cosas de la casa y otras sobre ciertos libros. Algunas pistas llevarán a los niños al lugar donde escondiste un libro.
Al abrir el libro, puede haber una adivinanza o pista misteriosa sobre lo que pasa en la historia. No la hagas demasiado difícil: los niños que conozcan el libro deberían poder contestar de memoria. Cuando acierten, les das un sobre con la pista hacia el siguiente lugar.

Aunque adentro también se pueden hacer juegos con los sentidos, siempre es más divertido al aire libre donde pueden ensuciarse y hacer locuras. Esto les va a encantar sobre todo a los niños que no pueden quedarse quietos ni un minuto.

Arte desordenado
Me encanta hacer arte desordenado con los niños porque no sienten la presión de que quede bonito. Se trata más de sentir y explorar los materiales que de hacer algo “perfecto”.

Usar un escenario del libro como el fondo del mar o el espacio funciona muy bien para este tipo de arte, porque los niños no se quedan sin ideas. Pueden ver juntos las ilustraciones del libro y pensar en todo lo que aparece en ese lugar.
Hay muchísimas opciones para el arte desordenado, depende del escenario que elijan. Pueden soplar pintura con popotes, hacer arte con burbujas de jabón, pintar con los dedos, pintar sobre vidrio o plástico, salpicar pintura, usar globos de agua, y mucho más. También es buen momento para hablar de cómo preparar la “pintura” para que sea segura para el jardín, los niños y las mascotas.
Experimentos
Algunos libros pueden inspirar un experimento de ciencias para hacer en el patio. Puede ser porque el libro era de ciencias o simplemente porque se les ocurrió la idea mientras hablaban de un personaje.

Cosas como el slime y la espuma siempre funcionan bien porque ayudan a los niños con las descripciones sensoriales, y en internet hay un montón de experimentos de ciencias gratis para probar. Hacer el experimento les dará a los niños una mejor idea de lo que vivían los personajes o de lo que trataba el libro.
Es una gran oportunidad para que los niños que tienden a adelantarse se detengan y piensen, porque muchas veces hay que seguir los pasos al pie de la letra. La emoción del experimento es suficiente para lograrlo, y he visto a muchos niños muy inquietos calmarse y concentrarse para conseguir los resultados que quieren.
Comprensión activa
Otra actividad perfecta para los pequeños que no paran de moverse. Después de leer un libro juntos, pídeles que hagan ciertas acciones para responder preguntas. Van a pensar mientras gastan toda esa energía extra.

Al principio, haz preguntas con solo dos opciones de respuesta. Pueden ser preguntas sencillas sobre si el personaje vestía esto o aquello, o si hizo una cosa o la otra. Puedes marcar un lugar en el jardín al que tengan que correr según su respuesta, o hacer que la respuesta sea una acción chistosa para que muestren lo que eligieron de forma divertida.
Cuando le agarren el truco, puedes hacer preguntas más difíciles con más opciones. Por ejemplo, pídeles que imiten cómo creen que un personaje caminaría y hablaría, o que te muestren cómo reaccionaron los personajes en cierta situación.
Búsqueda de objetos
Esta es muy divertida, aunque quizás tengas que poner algunas reglas sobre los objetos frágiles. Se puede hacer en grupo o como competencia, según cuántos niños participen.

Si trabajan en grupo, asígnales una página de un libro ilustrado o el libro completo. Diles que tienen que encontrar por la casa o afuera cierta cantidad de cosas que aparezcan en el libro, como cucharas, sombreros, lápices o zapatos.
Si quieres hacerlo como competencia, ten dos libros diferentes para que no estén peleándose las páginas y maltraten los libros. Para hacerlo más difícil, prepara una lista de cosas que encontraste en el libro. Los niños tendrán que anotar en qué página aparecen y además encontrar esos objetos en la vida real.

Para nuestra última categoría, pensamos en cosas que no tienen que ser ni adentro ni afuera. A lo mejor tienes quince minutos libres esperando una cita o vas en el carro y los niños ya se aburrieron. Aquí van algunas ideas con libros para que el tiempo vuele.

Historias en cadena
Esta necesita un poco de práctica antes de que le agarren el gusto, pero funciona muy bien entre dos personas o en grupo. Se van turnando para agregar partes a una historia y ver qué tan larga y loca se pone.

Empieza presentando al primer personaje. Me gusta poner la regla de solo una oración por turno para que nadie acapare la historia. En tu primera oración, mete un problema para el personaje, así al que sigue le resultará más fácil continuar.
Si les da pena inventar personajes nuevos, usen personajes que ya conozcan bien de algún libro. Les va a ser más fácil pensar en lo que el personaje diría o haría porque ya lo conocen.
20 preguntas
Para una versión nueva del clásico juego de viaje, prueba jugar veinte preguntas sobre libros. Ten en mente una serie por si tu hijo adivina los personajes rápido. Así, todavía tendrá que averiguar en qué título estás pensando.

Si te toca adivinar a ti, no lo hagas muy rápido. Que tu hijo piense en las situaciones y descripciones de tus preguntas es excelente práctica para que aprenda a organizar diferentes libros y tipos de personajes en su mente.
También puedes incluir películas y programas de televisión. Esto ayuda a los niños a pensar sobre diferentes tipos de historias y a encontrar conexiones entre personajes que quizás no habían notado que se parecían.
Veo veo
Si traes un libro a la mano, prueba jugar “Veo veo” con los objetos y paisajes de las páginas en vez de con las cosas del mundo real. A veces hay más variedad en un libro que en lo que tienes alrededor.

Deja que tu hijo hojee las páginas y espíe algo. Después te pasa el libro y empiezas con las preguntas. Obviamente, esta no funciona si vas manejando, a menos que haya más pasajeros.
Anima a tu hijo a variar las pistas. Puede espiar algo que empiece con cierta letra, que sea de cierto color, que esté en cierto lugar de la historia, o dar una pista sobre cómo se usa.
El sándwich de crítica
Por último, el famoso “sándwich de crítica”. La idea es simple: empiezas con una rebanada de pan (algo positivo sobre lo que están evaluando), luego va el relleno (lo que no les gustó) y cierras con otra rebanada de pan (otro comentario positivo).

Al principio les va a costar trabajo dar una opinión equilibrada. Seguro todo será pan o todo relleno. Empieza con algo sencillo que no sea un libro. Pueden pensar en un amigo o un tipo de comida. Que piensen en momentos donde no estaban tan contentos con algo les ayuda a desarrollar su inteligencia emocional y a formar sus propias opiniones.
Después pídeles que apliquen lo mismo a un libro que leyeron hace poco. Pronto se les hará costumbre. También puedes usar el sándwich cuando te pidan tu opinión sobre algo que hicieron, como una tarea. Así ven cómo se siente recibir una crítica equilibrada, y por qué es tan importante.
Gracias por leer, y ojalá algunos de estos juegos ayuden a tus hijos a descubrir que los libros dan para mucho más que solo leerlos.